martes, 14 de julio de 2026

'La escopeta nacional' revive el mejor Berlanga de la mano de un inspirado Juan Echanove

¡Mis queridos palomiteros!



Cartel de La escopeta nacional 

La escopeta nacional, adaptación teatral del guion de Luis García-Berlanga y Rafael Azcona, puede verse en la Sala Principal del Teatro Español de Madrid hasta el 26 de julio de 2026. La versión, firmada por Bernardo Sánchez Salas y dirigida por Juan Echanove -qué gran trabajo hizo hace ya algunos años en Conversaciones con mamá-, no intenta reproducir plano por plano la película de 1978, empresa tan imposible como innecesaria, sino encontrarle una respiración teatral: cuerpos que se cruzan, conversaciones que se pisan, puertas que se abren, negocios que se murmuran y personajes que solo escuchan cuando alguien pronuncia la palabra dinero.

El punto de partida conserva su sencillez ejemplar. Jaume Canivell, fabricante catalán de porteros automáticos, financia una cacería en la finca de los Leguineche con la esperanza de que un ministro introduzca su producto en las promociones de vivienda pública. Acude acompañado por Mercè, su secretaria y amante. Lo que debería ser una operación comercial se transforma en un laberinto de ministros cesantes, aristócratas arruinados, clérigos autoritarios, intermediarios, banqueros, artistas protegidas y criados que conocen mejor que nadie los secretos de la casa.



Marta Ribera y Pere Ponce


Pero el verdadero argumento nunca fue la venta de unos telefonillos. Tampoco lo es, en rigor, la cacería. El argumento es la circulación del favor: quién puede acercarse a quién, quién paga sin figurar como pagador, quién obtiene una concesión, quién salva una reputación y quién queda abandonado cuando cambia el Gobierno. Canivell no vende una tecnología; compra acceso. Y la sátira no consiste simplemente en mostrar que los poderosos son corruptos, sino en revelar que todos los personajes, incluidos quienes parecen víctimas, aceptan la lógica del sistema en cuanto creen que pueden beneficiarse de ella.

Ahí reside la incómoda actualidad de la obra. No basta con afirmar, de forma genérica, que «nada ha cambiado». Han cambiado las instituciones, las leyes y la sociedad, y sería intelectualmente perezoso negar esa transformación. Lo que sobrevive es otra cosa: la tendencia a confundir la cercanía al poder con el mérito, la información privilegiada con la inteligencia empresarial y el dinero público con una bolsa disponible para intereses privados. Berlanga y Azcona retrataron lo que hoy llamaríamos capitalismo de amiguetes: la alianza entre empresa, política y prestigio social, lubricada por comidas, recomendaciones y favores que rara vez dejan recibo.

Pere Ponce, un Canivell atrapado en su propia trampa

Pere Ponce interpreta a Jaume Canivell sin intentar reproducir al inolvidable José Sazatornil. Es una decisión sensata: una imitación de “Saza” solo habría reducido el personaje a una colección de inflexiones conocidas. Ponce construye a un Canivell más físicamente vulnerable, nervioso y progresivamente descompuesto. Su comicidad nace del esfuerzo por conservar la dignidad mientras todos lo ignoran, lo utilizan o lo obligan a representar papeles que no son el suyo.

Canivell cree al principio que él organiza la operación, pero pronto descubrimos que es la presa principal de la cacería. Paga la fiesta, aunque debe fingir que la paga el marqués; busca al ministro, pero el ministro tiene problemas más urgentes; intenta presentar un producto, pero termina haciendo de monaguillo, confidente, productor cinematográfico improvisado y hombre para todo. La interpretación de Ponce funciona porque no convierte al catalán únicamente en un pícaro ni únicamente en un inocente. Es ambas cosas. Participa voluntariamente en una práctica corruptora y, a la vez, resulta demasiado pequeño para dominar la corrupción que alimenta.

Esa contradicción evita una lectura cómoda. Canivell no es el ciudadano honrado que entra por accidente en un mundo podrido. Ha pagado para entrar en él. Lo que ocurre es que desconoce sus códigos. Sabe fabricar, negociar y calcular costes, pero no entiende al paisaje que tiene alrededor donde una afinidad religiosa, un apellido o una relación sexual pesan más que la calidad del producto. Su derrota no demuestra que el sistema rechace la corrupción, sino que la administra jerárquicamente.

Marta Ribera: Mercè deja de ser acompañante

A su lado, Marta Ribera da a Mercè una entidad que excede ampliamente la función de secretaria, amante y contrapunto femenino. Ribera posee una cualidad decisiva para esta comedia: sabe permanecer en escena sin llamar la atención y, cuando el protagonismo es suyo, sabe ocuparlo sin eclipsar nada. El personaje observa más de lo que dice y comprende antes que Canivell que aquella reunión no conduce a ninguna parte.

La química entre Ponce y Ribera encuentra sus mejores momentos cuando el montaje reduce el ruido y los deja solos. Entonces aparece una comedia menos congestionada, sostenida por el tempo, las pausas y el cansancio compartido. El tramo final, con él hablando y ella cantando, permite además que Ribera despliegue su doble condición de actriz de texto y cantante. Su Mercè no queda reducida a adorno erótico ni a víctima sentimental: es la persona que conserva una mínima lucidez dentro de una operación construida sobre la mentira.

Cabe, no obstante, formular un reparo: el espectáculo abre para Mercè un espacio más amplio que la película, pero todavía podría extraer de ella una mirada más incisiva sobre la masculinidad que la rodea. Su inteligencia está presente, aunque a veces queda subordinada al recorrido de Canivell. La interpretación de Ribera hace visible esa posibilidad incluso cuando la dramaturgia no termina de desarrollarla.

El universo Leguineche: una nobleza sin dinero, pero no sin poder

Enrique Viana encarna al Marqués de Leguineche, el personaje que en la película interpretó extraordinariamente Luis Escobar, aristócrata también fuera de la pantalla. Compararse con Escobar sería tan injusto como inevitable: aquel marqués poseía una naturalidad casi documental, como si Berlanga hubiese introducido una cámara en una casa nobiliaria real. Viana elige otro camino. Su Leguineche es más abiertamente escénico, musical y excéntrico; su voz de tenor convierte por momentos el espectáculo en una ópera bufa sobre la decrepitud de una clase social.



Al centro, en la cama, Enrique Viana y a su derrecha Elisa Matilla


¿En qué consiste exactamente el universo Leguineche? En una combinación de ruina económica y supervivencia simbólica. El marqués carece de liquidez, pero conserva la finca, el título, los contactos y, sobre todo, la capacidad de hacer que otro pague mientras él aparece como anfitrión. Vive rodeado de objetos, trofeos y recuerdos que ya no indican grandeza, sino una suma de pequeñas cosas. Su casa es un museo de una autoridad agotada que, sin embargo, continúa siendo útil para quienes necesitan una fotografía, una presentación o una invitación.

El Marqués de Viana no administra una propiedad: administra el prestigio de su apellido. Su aparente extravagancia no es inocente. Tras la colección absurda, la hospitalidad interesada y el aire de criatura fuera del tiempo, permanece una comprensión muy precisa del intercambio: Canivell aporta dinero; Leguineche aporta legitimidad social. Uno necesita vender porteros automáticos y el otro necesita que le paguen la cacería. La vieja aristocracia y la nueva burguesía no se enfrentan; se necesitan.

Viana está especialmente acertado cuando evita la simple imitación de Luis Escobar y convierte al marqués en una criatura vocal, ornamental y ligeramente fantasmagórica. En algún pasaje, sin embargo, la composición se acerca demasiado al número de lucimiento: la excentricidad se impone a la amenaza social del personaje. El marqués resulta muy divertido, pero conviene no olvidar que su parasitismo es la piedra angular de la reunión.

Javi Coll, como Luis José, representa la prolongación degenerada del linaje: el heredero que ha recibido privilegios, deseos y obsesiones, pero ninguna responsabilidad. No es solo un excéntrico sexual, sino el producto terminal de una educación basada en la impunidad. Luisa Martín, en el papel de Chus, su esposa, aporta aspereza, inteligencia defensiva y una dignidad dañada. Su personaje sabe que pertenece a una familia en descomposición, pero también sabe que fuera de ella su posición sería aún más incierta. Martín evita compadecerla en exceso: Chus sufre el sistema y, al mismo tiempo, lo protege porque su identidad depende de él.



Coro de grandes intérpretes


Eugenio Villota, como Segundo, criado y hombre de confianza, completa la anatomía de la casa. En Berlanga, los criados nunca son simple decoración: ven entrar y salir a todos, transportan mensajes y resuelven aquello que los señores son incapaces de solucionar. Villota aporta a Segundo esa discreción del subordinado que sabe demasiado y habla lo justo. José Ramón Arredondo, como el criado Bandera, refuerza la perspectiva de quienes sostienen materialmente la representación social de los amos. Los Leguineche pueden seguir fingiendo que poseen un mundo porque otros continúan sirviendo la mesa, abriendo las puertas y retirando los desastres.

Pedro Mari Sánchez y la religión como disciplina social

El Padre Calvo de Pedro Mari Sánchez no es solo el “cura gruñón” de la función. Es uno de los personajes políticamente más significativos. En la película, Agustín González lo interpretó con una mezcla formidable de violencia verbal, seguridad doctrinal y vulgaridad. Sánchez recoge ese autoritarismo, pero procura darle una energía propia: su sacerdote no parece movido por una fe profunda, sino por la necesidad de vigilar, clasificar y reprender.

El Padre Calvo representa una Iglesia perfectamente integrada en las jerarquías sociales. Habla en nombre de la moral, pero acepta la obscenidad general mientras se respeten los signos exteriores del orden. Puede convivir con adulterios, negocios opacos y humillaciones, pero se indigna ante cualquier desviación ritual. Su función no es redimir a los personajes, sino garantizar que la corrupción conserve una apariencia de normalidad cristiana.

Pedro Mari Sánchez entiende que el personaje perdería fuerza si se interpretara únicamente a gritos. Sus mejores momentos aparecen cuando la autoridad parece brotar de una convicción indiscutida. No necesita argumentar porque pertenece a una institución que durante décadas no tuvo que hacerlo. El reparo es extensible a la dirección general: cuando el volumen colectivo sube demasiado, el Padre Calvo corre el riesgo de convertirse en otro excéntrico ruidoso y se debilita su condición de guardián ideológico del sistema.



Luisa Martín

El poder político y quienes viven de su cercanía

Patxi Freytez interpreta con solvencia a Álvaro, el ministro alrededor del cual gira inicialmente la estrategia de Canivell. Freytez muestra con eficacia que el poder político de Álvaro es menos sólido de lo que parece. El ministro dispone de cargo, chóferes, aduladores y amante, pero depende de una decisión gubernamental que puede dejarlo fuera en cuestión de horas. Esa fragilidad no lo vuelve más humano: lo vuelve más ansioso por disfrutar de las prerrogativas antes de perderlas.

La destitución o remodelación ministerial es uno de los golpes más feroces de la historia. En el instante en que Álvaro pierde influencia, quienes lo rodeaban empiezan a reorganizar sus lealtades. Canivell tampoco lamenta su suerte: busca inmediatamente otro contacto. El poder no reside en la persona, sino en el cargo, y el afecto dura exactamente lo que dura la capacidad de conceder favores.

Javier Mora, como López Carrión, y Chema Ruiz, como Alsina, dan cuerpo a esa zona intermedia de funcionarios, intermediarios y hombres situados alrededor de los centros de decisión. Son esenciales porque la corrupción rara vez funciona solo mediante grandes villanos: necesita correas de transmisión, personas que conocen un despacho, anticipan una noticia o prometen una presentación. Mora aporta desenvoltura social; Ruiz, una presencia más calculadora. Ambos ayudan a mostrar que el sistema no es una suma de delitos aislados, sino una red de dependencias.

David Pinilla, como Cerrillo, encarna al organizador y conseguidor, figura imprescindible en cualquier estructura donde el procedimiento oficial importa menos que el contacto adecuado. Cerrillo organiza la cacería como quien monta una feria comercial del privilegio: distribuye personas, oportunidades y apariencias. Pinilla encuentra el nervio práctico del personaje, siempre atento a que el caos no destruya el negocio. Su eficacia interpretativa radica en no convertirlo en un intrigante solemne: es un trabajador de la corrupción, alguien que gestiona favores con la naturalidad de quien confecciona una lista de invitados.

Manuel Pico, como Castanis, añade otro matiz a esa fauna de influencias. En una obra tan coral, estos personajes pueden confundirse si cada actor se limita al énfasis. Pico logra singularizar el suyo mediante una presencia concreta, aunque la velocidad del montaje no siempre concede a los papeles secundarios el tiempo suficiente para que su función política sea plenamente legible.

Elisa Matilla y el talento de hacer visible la supervivencia

Entre las interpretaciones más sabrosas destaca Elisa Matilla -siempre afinada en sus trabajos encarnó una maravillosa Carmela en ¡Ay, Carmela!- como Vera del Bosque, actriz vinculada sentimentalmente al ministro. Vera podría quedarse en la caricatura de la artista protegida, de la mujer que convierte el deseo masculino en vía de promoción. Matilla, sin embargo, introduce algo más interesante: una conciencia aguda de la precariedad de su posición.

Su Vera exagera, seduce y teatraliza porque sabe que, en aquel mundo, una actriz puede dejar de estar de moda de un día para otro. Su comportamiento no nace solo de la frivolidad, sino del miedo al ocaso. Matilla posee un talento especial para hacer que una acción desmedida ponga de relieve una necesidad auténtica. Cuando se exhibe, no vemos únicamente a una mujer vanidosa; vemos a una profesional que ha aprendido que el poder no valora su trabajo con independencia de su disponibilidad sentimental.

Esto no absuelve al personaje ni lo convierte en una heroína secreta. Vera participa del juego y explota su atractivo cuando le conviene. Pero Matilla introduce una diferencia crucial entre quien posee poder estructural y quien intenta sobrevivir dentro de él. El ministro puede perder el cargo; Vera puede perderlo todo cuando él lo pierde. Esa desigualdad vuelve su comicidad más amarga.



Una de las escenas más hilarantes de la comedia


Ángel Burgos, como el Príncipe Korchovsky, prolonga el desfile de títulos, apariencias y exotismos con los que la élite se entretiene y se legitima. Burgos entiende el tono de opereta del montaje y compone una figura que parece llegada de una Europa imaginada por quienes necesitan revestir de cosmopolitismo una reunión provinciana.

Chusa Barbero, como Doña Laura, encarna la respetabilidad social: la dama cuyo discurso caritativo convive sin dificultad con el clasismo y el beneficio propio. Barbero evita la monstruosidad explícita y trabaja desde algo más reconocible: la certeza tranquila de pertenecer al lado correcto de la mesa. Su personaje es valioso porque muestra que la hipocresía no siempre se expresa con maldad consciente; a menudo adopta la forma de una educación exquisita que nunca cuestiona el privilegio.

Verónica Morejón, en los papeles de fotógrafa y criada, ocupa dos lugares aparentemente periféricos pero suficientemente significativos. Como fotógrafa, participa en la fabricación de la imagen pública; como criada funciona en forma de contrapeso. La duplicidad contiene casi una tesis sobre la obra: unos preparan el retrato y otros limpian lo que queda fuera del encuadre.

Una maquinaria coral admirable, aunque no siempre afinada

Juan Echanove comprende que no se puede representar a Berlanga desde la pulcritud ni desde el silencio. La superposición de conversaciones, el movimiento constante y la abundancia de intérpretes no son adornos: expresan una sociedad donde todos persiguen algo simultáneamente y nadie escucha a nadie salvo para detectar una oportunidad. La apuesta por un amplio reparto coral constituye, además, una defensa del teatro público como lugar capaz de dar luz a producciones que difícilmente encontrarían acomodo en circuitos dominados por el reparto reducido.

La música en directo de Ángel Galán, pianista y compositor del espectáculo, y la percusión de Salva Duyat refuerzan el aire de revista política, cabaré y ópera bufa. No se limitan a acompañar: ordenan el frenesí y subrayan que todos los personajes están representando un papel incluso cuando creen comportarse con naturalidad.



Excelente dueto


Sin embargo, el mecanismo no siempre encuentra el mismo ajuste. Hay escenas corales en las que la el vertiginoso ritmo del montaje impide, puntualmente, distinguir el conflicto. Una cosa es el caos organizado de Berlanga y otra el amontonamiento de voces. El primero permite que el espectador elija dónde mirar y descubra acciones simultáneas; el segundo puede uniformar la escena hasta que todos los énfasis parezcan equivalentes. El espectáculo funciona mejor cuando la dirección deja respirar alguna situación concreta —como ocurre con Canivell y Mercè o en el recorrido por los puestos de caza— que cuando busca mantener el tono de comedia de la aventura a toda costa.

La escenografía de Isi Ponce, el vestuario de Tania Tajadura, la iluminación de Miguel Ángel Camacho y la caracterización de Paloma Pérez Schmunk, por su lado, reconstruyen con eficacia el barroquismo de una finca aristocrática venida a menos. El espacio que rodea el universo de los Leguineche necesita abundancia, desde luego, aunque la abundancia solo se vuelve expresiva cuando permite advertir el vacío que intenta ocultar.

También cabe plantear una objeción de mayor alcance. La adaptación es fiel al espíritu del original, lo cual ya es en sí un gran logro. Sin embargo, algunos pasajes parecen confiar demasiado en la autoridad cultural de la película, como si el reconocimiento del personaje o de la situación de turno bastara para desarrollar una lectura contemporánea a la que le faltaría algo más de imaginación. La actualidad de Berlanga no debería darse por supuesta. El montaje, eso sí, lo consigue menos cuando la caricatura se conserva como una pieza de época sin establecer una fricción nueva con el espectador de 2026.

La caza continúa

A pesar de esos pequeños desniveles, esta Escopeta nacional merece celebrarse. No solo porque lleva al escenario una de las grandes comedias del cine español, sino porque entiende que su legado no está solo en repetir frases conocidas. Está también en observar cómo el poder se disfraza de amistad, cómo los negocios privados buscan el abrigo de las instituciones y cómo las clases dirigentes convierten su decadencia en espectáculo de masas.

La función no afirma que la España actual sea idéntica a la de 1972. Afirma algo más inquietante: que ciertas prácticas se adaptan mejor que las instituciones destinadas a combatirlas. El favor cambia de nombre, la cacería puede trasladarse a un palco, un consejo de administración, una convención o una comida reservada, y el intermediario puede presentarse como asesor, consultor o facilitador. Pero la estructura se reconoce: alguien paga, alguien invita, alguien presenta, alguien promete y casi nadie pregunta quién asumirá finalmente la factura.

El gran hallazgo de Berlanga y Azcona fue comprender que ese formato no debía representarse como tragedia sombría, sino como comedia. Nos reímos porque cada personaje intenta salvarse mientras contribuye al desastre común. Nos reímos de Canivell hasta darnos cuenta de por qué quiere encontrar al ministro. Nos reímos del marqués mientras seguimos concediendo valor a los apellidos y a las fotografías. Nos reímos del Padre Calvo, de Vera, de Cerrillo y de los cortesanos hasta que la suma de intrahistorias toma cuerpo de espejo.

Echanove levanta ese espejo con un reparto generoso y comprometido. Pere Ponce, Marta Ribera, Enrique Viana, Pedro Mari Sánchez, Elisa Matilla, Luisa Martín, Patxi Freytez, Javi Coll, Eugenio Villota, Javier Mora, Chema Ruiz, David Pinilla, Manuel Pico, Ángel Burgos, Chusa Barbero, José Ramón Arredondo y Verónica Morejón no son únicamente una colección de tipos pintorescos, sino una cadena alimentaria. Cada cual caza a quien tiene debajo y adula a quien tiene encima.

Cuando termina la función, Canivell quizá no haya vendido sus porteros automáticos, pero el espectador ha recibido otra mercancía: el retrato de un país que modernizó sus fachadas antes que algunas de sus costumbres. La escopeta cambia de manos; el disparo sigue buscando el mismo objetivo. 

¡Muy recomendable!




viernes, 5 de diciembre de 2025

Misterio religioso: ‘Flores para Alexia’ pone en jaque a los que pensaban saberlo todo

¡Mis queridos palomiteros!

 

Hoy se cumple el 40º aniversario del fallecimiento de AlexiaGonzález-Barros. Con este motivo, el documental español Flores para Alexia -disponible íntegro en línea- ha sacado a la luz la devoción silenciosa que rodea a esta joven laica, fallecida a los 14 años a causa de una leucemia fulminante. Cabe recordar que, el 5 de julio de 2018, el papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas. Y que en 2011, PedroDelgado Cavilla realizó el primer trabajo audiovisual sobre su figura, Alexia, cuyo estreno pude presenciar y en el que entrevisté a uno de sus hermanos.




 

En Flores para Alexia, su director, Pedro A. Loma -que codirigió Globos (2005) con mi buen amigo Roberto Pérez Toledo a quien echo de menos-, rememora cómo en 2008, tras una sencilla visita a la iglesia de San Martín, en pleno centro de Madrid, le asaltó una pregunta que quedó suspendida durante quince años. 


Bajo la urna donde reposan los restos de Alexia había siempre flores. No era Día de Todos los Santos ni una fecha señalada, y aun así los jarrones seguían llenos. Aquel detalle -¿quién las dejaba?- despertó una investigación que, con el tiempo, desembocó en este documental.

 

En 2023, tras contactar con el templo, la sospecha se confirmó: las flores no procedían de la familia, sino de personas anónimas que acuden con frecuencia a rendir homenaje a Alexia, una joven cuya figura continúa inspirando esperanza al mundo.




 

El vídeo recoge testimonios cargados de autenticidad de quienes se acercan habitualmente a rezar ante sus restos. Algunos lo hacen en silencio; otros simplemente llevan flores. Todos comparten un vínculo íntimo, respetuoso y desinteresado con la memoria de Alexia, un legado que ahora puede conocerse gracias a EuropeanDreams Factory, distribuidora responsable del filme.

 

Flores para Alexia ofrece así una nueva oportunidad para redescubrir a esta niña en proceso de beatificación.





miércoles, 13 de agosto de 2025

Mérida recibe hoy a ‘Las Troyanas’ de Carlota Ferrer, con Isabel Ordaz y Mina el Hammani a la cabeza del elenco

¡Mis queridos palomiteros!

 

El Teatro Romano de Mérida acogerá desde hoy, 13 de agosto, y hasta el día 17 el drama Las Troyanas, protagonizado por las televisivas Isabel Ordaz y Mina el Hammani, basado en la obra de Eurípides, bajo la dirección de Carlota Ferrer.  




Cartel Las troyanas 

 

El elenco se completa con Cristóbal Suárez, María Vázquez, Esther Ortega, Abel de la Fuente, Selam Ortega y Carlos Beluga, con la coreografía de Ana Erdozain. La propuesta se inspira en la lógica de la conquista -que incluye una meditación sobre el sufrimiento que no genera épica- que afronta el dolor que no tiene espacio en los relatos oficiales.



Jesús Cimarro

 

En estos términos se presentó el montaje el pasado lunes en rueda de prensa por el director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro; la consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes, Victoria Bazaga; el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, Antonio Vélez; la directora de Las Troyanas, Carlota Ferrer y miembros del elenco. 

 

Por su parte, Jesús Cimarro ha celebrado los buenos datos en la última obra, Memorias de Adriano, que ha congregado 9.081 espectadores y ha cosechado críticas muy positivas, donde hay que destacar la “gran interpretación de Lluís Homar”. 



Carlota Ferrer

 

En cuanto a Las Troyanas, Cimarro ha explicado que el estreno cuenta con una versión de Isabel Ordaz y Carlota Ferrer sobre los textos de Eurípides, que se centra en la vida de “las mujeres como Hécuba, Casandra, Andrómaca y Helena” que esperan su destino tras la caída de Troya. 

 

Por otro lado, Victoria Bazaga ha destacado que Extremadura “pone un sello muy especial en el mundo de la cultura durante el verano” gracias al Festival de Mérida. Asimismo, ha augurado “mucho éxito” para la obra que se estrena esta semana, al tiempo que ha invitado a todos los visitantes a descubrir y dejarse impregnar por la cultura grecolatina.



Isabel Ordaz

 

El delegado de Cultura, Antonio Vélez ha añadido que el Festival de Mérida “está comprometido con su tiempo” ya que “pone en el espejo al mundo clásico con el actual” con el objetivo de crear un “punto de reflexión con el público”. Además, ha recalcado que el Festival de Mérida atrae cada año “fieles visitantes” que suponen un gran atractivo para la ciudad y la región. 

 

Por su lado, la directora de la obra, Carlota Ferrer, ha asegurado que el texto es “irritantemente contemporáneo” sobre los textos de Eurípides que habla acerca de la guerra y las consecuencias “para las mujeres y los caídos”.

 

“Todos los temas que abraza la función son también un motor de inspiración para ir más allá de las palabras, que no son pocas, sino de penetrarlas en ese diálogo del mundo contemporáneo con todas aquellas imágenes que nos pueden conectar en el mundo emocional. La función es un viaje emocional muy poderoso”, ha afirmado Ferrer. 



Cristóbal Suárez

 

Además, Isabel Ordaz -que interpreta a Hécuba y que firma también la adaptación de los textos junto con Carlota Ferrer- ha explicado que la obra “cuenta la historia de una resistencia” gracias a los textos de Eurípides que “son muy contemporáneos y muy modernos”. En esta línea, ha asegurado que en el marco del teatro, los actores “se deben a la poesía” en un texto “muy reflexivo pero también muy de acción”

 

“Hay una reflexión política que está muy presente en la actualidad”, ha admitido Ordaz, al tiempo que ha manifestado que se trata “de una versión muy libre” que encarna “el dolor que solo se puede gestar en el teatro”. 

 

La voz de los actores

 

La actriz Mina Hammani ha agradecido “la suerte de poder interpretar a Helena de Troya” en una versión “que va a defender su verdad y su justicia” en una obra que va a hacer reflexionar a todos los asistentes con un “texto maravilloso”



Mina el Hammani

 

Cristóbal Suárez, quien da vida a Taltibio, explicó que la obra intenta “meterse en la cabeza de todas las mujeres”, centrándose en “el día después” del conflicto, cuando la guerra ha terminado y “lo que queda es la nada”. Su personaje, emisario de los griegos, está inspirado en “la figura de los diplomáticos de hoy”.

 

Por su parte, María Vázquez ha expresado que está “feliz” de poder debutar en el Festival de Mérida con “una obra que cuenta tanto de hoy día” y donde tiene la oportunidad de “interpretar un personaje maravilloso” como es Casandra, “una mujer que han tachado mucho de loca pero que estaba muy lúcida”. 



María Vázquez

 

Finalmente, Carlos Beluga, quien interpreta a Menelao, el legendario rey de Esparta que lidera el saqueo a la ciudad de Troya, ha dado las gracias por volver a estar en Mérida.

 

Más información y venta de entradas www.festivaldemerida.es

 



martes, 12 de agosto de 2025

'Kit de Santidad' celebrará su estreno mundial en cines el 12 de septiembre

¡Mis queridos palomiteros!

European Dreams Factorydistribuidora especializada en cine con valores— y el Festival de Cine Católico anuncian el estreno en cines de Kit de Santidad, la nueva película dirigida por Pablo Casso, que llegará a las salas españolas el próximo 12 de septiembre, que coincide con un momento eclesial de gran relevancia: la solemne ceremonia en la que Carlo Acutis será oficialmente declarado santo, presidida por el Papa León XIV en Roma y que acontecerá en la ciudad eterna el 7 de septiembre.


Cartel promocional del filme Kit de Santidad

Cartel promocional del filme Kit de Santidad


Este lanzamiento adquiere un significado especial, ya que se produce tras el aplazamiento de esta elevación a los altares —inicialmente prevista para el 27 de abril de 2025— debido al fallecimiento del Papa Francisco. En este contexto, Kit de Santidad no solo rinde homenaje al joven italiano, sino que también propone al público una mirada esperanzadora sobre la posibilidad de vivir la santidad en la vida cotidiana.



La película gira en torno a siete prácticas espirituales recomendadas por el beato —conocidas como el 'kit de Santidad'—: la misa diaria, la confesión frecuente, la adoración eucarística, el rezo del Rosario, la lectura de la Biblia, la devoción al ángel custodio y las obras de misericordia.

Protagonizada por Antonio Mauri —hijo del actor Toño Mauri— en el papel de Sebastián, la historia presenta a un joven contemporáneo que atraviesa una profunda crisis personal y espiritual. A través de una serie de encuentros providenciales y el testimonio de quienes conocieron el legado de Carlo, Sebastián emprende un proceso de transformación interior.

El reparto cuenta con la participación especial de Antonia Salzano, madre de Carlo Acutis, así como del obispo Mons. José Ignacio Munilla, cuya intervención aporta una dimensión doctrinal y pastoral que enriquece el mensaje del filme.

Kit de Santidad marcará también el primer estreno conjunto entre European Dreams Factory y el Festival de Cine Católico, una nueva alianza que busca acercar al gran público producciones cinematográficas con valores, belleza y sentido trascendente.



Antonia Salzano y Carlo Acutis


¿De qué trata Kit de Santidad?

Tras una crisis familiar que lo deja sin rumbo, Sebastián se topa con el legado de Carlo Acutis y su 'kit de Santidad'. Inspirado por sus enseñanzas, por las palabras de su madre Antonia y por los testimonios que encuentra en el camino, emprende un proceso de conversión y redescubrimiento de la fe que transformará por completo su vida.


Tráiler de Kit de Santidad

jueves, 12 de septiembre de 2024

‘Remátame otra vez’: Rodrigo Sopeña y Alberto Papa-Fragomén reinventan el teatro del absurdo a través de esta hilarante comedia de suspense

 

¡Mis queridos palomiteros! Arranca la temporada de Pentación Espectáculos de modo inmejorable con esta desternillante comedia clásica de enredo, al estilo de los mejores trabajos del género, que comparte tono y estilo con las impecables piezas ¡Qué desastre de función! (Michael Frayn), Diez negritos (Agatha Christie) o Usted puede ser un asesino (Alfonso Paso), que hasta el 20 de octubre permanecerá en el céntrico Teatro Reina Victoria de Madrid. 


Saludo final de Remátame otra vez el día de su estreno

La comedia que nos ocupa, producida por Jesús Cimarro y Carlos Sobera, Remátame otra vez, está escrita con ocurrencia e ingenio por Rodrigo Sopeña y Alberto Papa-Fragomén, y dirigida por este último, y cuenta con un reparto de lujo y una muy conseguida dirección de actores. 

La luminosa propuesta narra las andanzas de Cristóbal Salgado, persona mediática y gran fanfarrón, que un buen día decide convocar a las personas más importantes de su vida para darles una noticia. Sin embargo, durante el transcurso de la reunión en el salón de su excéntrica casa, se produce un apagón y alguien muere. ¿Quién no es el asesino?


Juanjo Cucalón, Jesús Cabrero, Diana Lázaro, Beatriz Rico y Ángel Ruiz fotografiados por Enrique Cidoncha

No os olvidéis de este equipo artístico, con tanto oficio acreditado: Jesús Cabrero da vida al carismático explorador Cristóbal Salgado; Juanjo Cucalón es Guillermo Relincha, el empresario acaudalado; Ángel Ruiz se pone en la piel de Jacinto, fiel mayordomo y mano derecha de Cristóbal; Beatriz Rico es una ex cantante de ópera que ama a Cristóbal y Diana Lázaro encarna a una bondadosa cirujana fría y racional, a la sazón la ex mujer de Salgado.


Jesús cabrero y Ángel Ruiz, fotografiados por Enrique Cidoncha

Todos ellos forman parte de la habitual galería de personajes que aúna comedia y asesinato y que le confieren cierta entidad y personalidad al montaje. A pesar de su marcado estereotipo, ellos saben dotarle de un aire nuevo. Sus personajes saben reírse de sus formas de ser, sin caer en el histrionismo ni en la burla gratuita. Muy al contrario, esa contención muestra a las claras la grandeza del talento como intérpretes.

Sin ninguna duda, el libreto es el elemento que más destaca entre todas las virtudes del conjunto: cuenta con infinidad de dobles lecturas en un finísimo y muy afinado ejercicio lingüístico, que hace aún más poderosa la comedia que se sigue con gran interés. Sobre todo porque se toma en serio su propia parodia y hace aún más creíble toda la trama de suspense.


Diana Lázaro y Beatriz Rico, fotografiadas por Enrique Cidoncha

Por otro lado, dadas las características de Remátame otra vez, el espectáculo requiere mantener un ritmo especialmente frenético, y tanto los intérpretes como el dibujo escénico están totalmente alineados en este punto, así como la destreza que desarrolla toda la parte técnica de la función (El Plan de Backstage), de gran importancia por cierto.


Mención aparte para el elegante espacio escénico (Asier Sancho),  completado en sus patas y al foro, y también para el mobiliario escogido, en cuanto al apartado escenográfico. Bravo por el diseño de iluminación (Ezequiel Nóbili).  Atención a los detalles. Asimismo, el vestuario del elenco (Sonia Costa) -con preeminencia de colores llamativos y lisos- es otro de los grandes aciertos de esta radiante, simpática, atrevida y muy divertida comedia. Un espectáculo, en fin, para todos los públicos, muy entretenido, redondo, sin fisuras.

¡No os lo perdáis! ¡La gran propuesta de catarsis os espera!



Jesús Cabrero, Juanjo Cucalón, Beatriz Rico y Diana Lázaro, fotografiados por Enrique Cidoncha

miércoles, 17 de junio de 2020

'fuboTV' España crece y presenta novedades pensadas para familias con niños

¡Mis queridos palomiteros! La plataforma de televisión en streaming para disfrutar en familia,  a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones, continúa su tendencia al alza en número de nuevos suscriptores y consumo, e incorpora nuevas mejoras de producto pensadas para que cada miembro del hogar disfrute con su contenido favorito.




En los últimos meses, el crecimiento en horas de consumo por usuario en fuboTV continúa al alza, también durante el estado de alarma, hasta alcanzar el 105% en relación a los datos de diciembre del año pasado. Por su parte, los suscriptores de la plataforma han aumentado en un 148% durante el mismo período, una cifra que también aumenta en los meses de confinamiento, ya que los españoles se han decantado por la televisión para entretenerse en esta crisis.

'fuboTV' España crece y presenta novedades pensadas para familias con niños

Asimismo, destaca el aumento del consumo de contenido bajo demanda que se ha multiplicado por once (11x). Del mismo modo, se mantiene al alza el consumo de contenido infantil, que se ha multiplicado por quince (15x); un dato que se apoya en la reciente ampliación del catálogo infantil en fuboTV con los canales de ViacomCBS Networks España. Algunos de los títulos favoritos de los peques como Bob EsponjaLa Patrulla Canina Henry Danger están ya disponibles en la plataforma a través de Nickelodeon y Nick Jr.



Un perfil para cada miembro de la familia

Estos últimos meses, fuboTV ha presentado mejoras en su plataforma pensadas para familias con niños. Con “perfiles” se puede disfrutar ya de múltiples usuarios y que los más pequeños cuenten con un usuario propio donde ver contenido infantil de forma independiente al de los adultos.

En cada perfil, el usuario puede ordenar los canales para que aparezcan en primer lugar sus favoritos y disponer de su propia sección de contenido grabado en una nube personal gratuita. Esta nube permite que al grabar programas, antes o durante su emisión, estén disponibles en cada uno de los perfiles.



Otra de las innovaciones de fuboTVpensada para todos los miembros del hogar, son los streamings simultáneos, para poder ver distinta programación y canales en cada usuario, sin tener que disponer de una suscripción adicional. Con esta función los padres pueden entretener a los pequeños mientras ellos ven otro contenido o graban su película favorita para ver más tarde.



Como veis, palomiteros, fubo TV es un areópago atractivo donde la familia también cuenta. Y fijaos si cuenta que está en pleno ascenso desde su nacimiento. El cine familiar, siempre al alza. ¡No dejéis de interesaros por sus contenidos, porque no os van a dejar indiferentes!