lunes, 22 de enero de 2018

Sea sincero: ¿Le gusta más una película de cine dirigida por mujeres o una dirigida por hombres?

¡Mis queridos palomiteros!

Buena parte de la industria del cine español hecho por mujeres se rebela contra sus compañeros directores, y éstos optan por boicotearlas.  

De izquierda a derecha, sentadas: Pilar Revuelta, María Zamora, Jara Yáñez, Julia Juaniz y Chus Gutiérrez. De pie: Rosa Estevez, Coral Cruz, Patricia Monné, Amanda Villavieja, Ana Gracia y Raquel Fernández.

Tal vez esta pregunta no se la haya formulado antes y con más frecuencia, porque, hasta el momento, el desequilibrio en la industria española es abismal. Es decir, la presencia de directores de cine es muy superior al de mujeres, y bien está que existan mujeres que quieran ocupar un sitio de ese nivel. Desde octubre pasado, cuando se celebró la 62 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), podrá contestar con criterio a esa pregunta sobre los gustos puesto que el reparto en la dirección de cine se ha equilibrado. Es la primera vez que sucede. Y es la primera vez que se produce en un festival tan veterano, de tan marcado carácter religioso, o al menos nació con ese espíritu.

Concha Velasco, actriz vallisoletana de 78 años.

El caso es que, vista la ‘amenaza’ que profieren las mujeres por alzarse en los puestos como directoras de cine, los varones de la industria se las han ingeniado para frenarlas en su intentona, no sea que al paso del tiempo les roben la merienda, si les tocan demasiado el bolsillo. Esto sin contar a la rara avis de doña Concha Velasco, actriz encantada con su trabajo porque siempre ha ganado más dinero que los hombres. Me explico. Por si las alarmas no fueran suficientes y las mujeres en el sector no sufrieran ya una grave discriminación, algunos ‘profesionales’ han encontrado otra manera de abusar de ellas. (No me refiero a la desagradable actitud del popular productor Harvey Weinstein, del director James Toback o del fotógrafo Terry Richardson, acusados de abusar sexualmente en Hollywood de algunas mujeres de la industria del cine). Los horribles casos latentes de Roman Polanski (violación de una menor) y Woody Allen (incesto) son demasiado sangrantes.



El caso que nos ocupa se refiere al abuso en las ayudas para la producción de largometrajes, donde se establece un sistema de puntos, en el que uno de los apartados tiene que ver con las películas con participación de mujeres como directoras, guionistas, productoras ejecutivas y jefas de equipo. Un proyecto que cumpla este requisito puede obtener 4 puntos de los 100 máximos. Lo más novedoso en la centenaria historia del machismo en el cine es la inclusión de mujeres en proyectos en los que realmente no participan para ‘robar’ esos puntos. Es decir, que se practica en los tiempos actuales un soborno, hasta denunciable, que ha recordado el Foro Mujeres en el Cine Español.



Y esa es otra, que según este Foro se constata que en 2016 sólo el 16,1% de las películas producidas en España fueron dirigidas por mujeres. También reclama que el límite de las ayudas públicas a las películas cuyos puestos de responsabilidad estén conformados por mujeres pueda llegar al 70%, al tiempo que subraya que es imprescindible la introducción de una perspectiva de género en la práctica del periodismo y la crítica cinematográfica, ya sean uno y otra, escritos por hombres o por mujeres.



Menos de acuerdo estoy con la sentencia de este Foro, en el que se precisa que la historia del cine que se ha contado hasta ahora es fruto del sistema de patriarcado y se trata, por tanto, de una ficción. Porque si hubiera sido así no habríamos tenido, fuera de nuestras fronteras (donde las mujeres que dirigen cine suponen un 8% y las diferencias salariales son aún más insondables), a artistas ilustres que se hicieron hueco en el panorama cinematográfico y a quienes debemos muchísimo. Me refiero a la oscarizada Audrey Hepburn, la  tercera mayor leyenda femenina del cine por la American Film Institute (AFI), a Katharine Hepburn, la única actriz del mundo con 4 Oscars, a Meryl Streep, con 3 Oscar en su haber y 20 candidaturas al premio, a Sofia Coppola, que obtuvo en 2003 el Oscar al mejor guión por Lost in traslation o a Kathryn Bigelow, primera y única mujer en la historia que ha ganado el Oscar a la mejor directora por En tierra hostil en 2009.



Como dijo Cate Blanchett al recibir el Oscar por Blue Jasmine en 2014: “Gracias a aquellos en la industria que no piensan que las películas protagonizadas por mujeres son un nicho. La gente quiere verlas y de hecho recaudan dinero”.




Así que la próxima vez que vaya a ver cine dirigido por hombres, pregúntese si no es más conveniente para todos, apoyar a ese otro cine minoritario filmado por mujeres. A estas alturas este debate ya tenía que estar resuelto.



José Luis Panero