jueves, 12 de julio de 2012

'Carmina o revienta': Paco León bucea entre la miseria humana más allá de la telebasura

¡Mis queridos palomiteros!

Os informo del bodrio de la temporada...

Paco León homenajea la figura de la madre coraje y tramposa, aunque para ello deba recurrir al cliché, a los brotes de cinismo, a la puesta en escena almodovariana, a los personajes arquetípicos y dar por conveniente y plausible una vida llena de insatisfacciones, sal gorda y abundancia de humor negro.

Tras su primera incursión en la dirección de cine con la serie de TVE Ácaros (2006), el actor televisivo Paco León se pone tras la cámara para rodar su primer largometraje para cine -que al tiempo se ha estrenado en DVD e Internet- y en el que dirige a su Madre, Carmina Barrios, y a su hermana María León.

Carmina o revienta, aclamada en el último festival de Málaga -donde se alzó con el Premio especial del jurado, el del público y el galardón a la mejor actriz- está filmada en clave de falso documental y cuenta la aventura de Carmina Barrios -una fumadora de 58 años que practica con el tabaco desde los 7-, que después de sufrir varios robos inventa una manera de recuperar los 80 jamones que les han robado -junto a su hija, madre soltera desde los 15 años de una niña de 7- para que su familia pueda seguir adelante.

Con la sana idea de alabar a la figura de la madre -como ya hizo con más sabiduría Pedro Almodóvar en Todo sobre mi madre -también en Carmina o revienta el director se despide en los títulos de crédito homenajeando a todas las madres-, y en concreto a las madres coraje, León va tejiendo una historia fresca en la que se habla de todo y de nada a la vez -con la chispeante presencia de Marifé- (la cabra que vive con Carmina en su casa), siempre en tono despectivo y barriobajero, y con una acentuada dosis de insatisfacción personal en cada uno de los personajes en una lucha por ser felices a cualquier precio.

Todo esto propicia unos altibajos en el guión -progresivamente los personajes se van presentando mirando a cámara (algunos de los cuales sobra, como el de Basilio)- lo cual provoca arritmias que terminan por cansar al espectador y convierten a Carmina o revienta en una película lenta, sin ambiciones ni originalidad y una notable ausencia en la dirección de actores, puesto que a varios de ellos no se les entiende.

Por todo ello, sorprenden los premios obtenidos en Málaga, sorprende que Paco León no haya sido capaz de contar una historia en clave positiva sin recurrir a los elementos propios del chiste fácil, el gesto hortera o el desagradable momento escatológico, sorprende que esté satisfecho de las interpretaciones de las mujeres protagonistas y de que el modelo de la madre que defiende su patrimonio quede reducida al cliché visto así tantas otras veces en el cine español.

Con estos mimbres, Paco León fracasa en esta propuesta que no aporta nada al panorama cinematográfico español, empaña la imagen de las madres coraje de tantos pueblos de España y camufla todas estas carencias con la versión musical del I will survive de Gloria Gaynor para cerrar el filme o con alguna otra frase lucida (“La vida es tan bonita que parece de verdad”) que recuerda Antonio, el marido alcohólico de Carmina, mientras se tambalea en un asiento de la calle durante una madrugada.