sábado, 24 de noviembre de 2012

Tony Leblanc cena esta noche con Miliki y Borau

¡Mis queridos palomiteros!

Tony Leblanc






Algo se mueve en el cine español..., aunque no sea en este mundo, sino en el otro, en el Cielo, donde ayer fue a parar el director de cine y productor José Luis Borau, la semana pasada Emilio Aragón Sr. (Miliki) y esta tarde el gran Tony Leblanc... ¡Menuda la van a montar los tres allá arriba con la colaboración especial de Sancho Gracia y Juan Luis Galiardo.

Al señor Leblanc sólo le conocí de vista... Embutido como estoy entre saraos, me arrepiento de no haberme acercado un poco más hasta haberle dado un abrazo y haberle dicho, “gracias”. Porque es muestra suficiente. Ahora, cuando sólo puedo escribir sobre él ya muerto, paro a pensarme qué hubiera sido del cine español sin él. Sin cada una de sus comedias, sin El tigre de Chamberí o La casa de los Martínez. Incluso sin algunos puntos de inflexión en su vida tras su, en principio, retirada de los escenarios en 1975 o su accidente de automóvil en 1983 que le dejó graves secuelas. 

Su forma de ser, de hacer cine y de entender la vida desde su optimismo galopante, convierten a Leblanc en una figura a la que tomar como ejemplo. No en vano, ese espíritu renovador, de crecimiento personal y de adaptación al medio, hizo que el polifacético actor Santiago Segura le resucitara de su destierro casero y de nuevo saltara a la palestra para interpretar a los familiares de Torrente

De hecho, el actor siempre ha estado muy agradecido a Santiago Segura por esa invitación de volver al cine y no ha habido entrevista alguna en la que no haya hecho referencia al intérprete que le propinó un fuerte empujón hasta recibir el Goya al Mejor Actor Secundario en 1997 por su trabajo en la saga torrentera, a pesar de que ya tenía uno Honorífico desde 1993.

No puedo decir nada más y nada menos. Revisiten su filmografía cinematográfica y teatral, sus libros, escritos... e irán valorando si el peso de la figura de Tony Leblanc está amortizado (un actor no debe jubilarse nunca, creo yo).

Lo que sí creo es que esta noche hay banquete en el Cielo. Porque hay corazones que no mueren aunque hayan dejado de latir. Se le quiere, Tony. Descanse en paz.