miércoles, 26 de julio de 2017

Entrevista a la directora de cine francesa Blandine Lenoir (‘50 primaveras’): “Mi experiencia a menudo es un enfrentamiento con el machismo”

¡Mis queridos palomiteros!

Recientemente ha estado en Madrid la joven directora, actriz y guionista de cine francés, Blandine Lenoir. Debutó como actriz en el cortometraje de Gaspard Noé Carne. Posteriormente combinó su carrera como intérprete con la dirección de películas. Hasta la fecha ha dirigido ocho cortos. Y ahora nos ponemos al habla con ella, con motivo del estreno de su segundo largometraje, 50 primaveras, que es una excelente comedia protagonizada por la afamada actriz gala Agnès Jaoui -sobre los síntomas de la menopausia-, que el próximo viernes, 28 de julio, se estrena en cines de toda España de la mano de Surtsey Films. Ofrecemos a los lectores de este blog la entrevista que ha concedido en exclusiva a Palomitas de Maíz.

La directora de cine francés, Blandine Lenoir, afronta el asunto de la menopausia en 50 primaveras con inteligencia, respeto y en clave de comedia.

¿Cómo nace esta película?

A partir de cierta frustración como espectadora, porque las mujeres que veía en el cine no correspondían para nada con las mujeres que yo veo a mi alrededor.


¿Y cuál fue su propuesta?

Hacer una película con una heroína anclada en lo que veía en lo cotidiano. También quería hacer una película que diese ganas a las mujeres de envejecer, sin temor, porque tenemos miedo de envejecer, ya que las mujeres maduras no existen en el cine. Tengo 43 años, y no veo a menudo buenos papeles para mujeres de mi edad o mayores que yo.

Quería colocar a las mujeres, en general, en el verdadero lugar que ocupan en la sociedad; no son figurantes. Son guapas, divertidas, solidarias, no son simplemente cuerpos para ser deseados.

¿Por qué cree que la imagen que la sociedad tiene de la mujer madura está desenfocada?

Durante mucho tiempo, las películas han sido hechas sólo por hombres. El cine adoptó la costumbre de echar una mirada masculina sobre las mujeres. Entonces, a menudo en el cine las mujeres no han sido más que objetos de deseo que el héroe desea conseguir. Las cosas están cambiando, lentamente, pero cambian. 

Simpático duelo interpretativo de 50 primaveras.

¿Por qué quería recrear el mundo de la mujer a todos los niveles y dejar en un plano inferior al varón?

Hago como mis compañeros de trabajo masculinos: filman a hombres, y dan pequeños papeles a las mujeres. Hago lo mismo, exactamente lo mismo. Pero esta pregunta, no creo que se haga a los hombres, ¿verdad?   

Momento tierno de la historia.

El contraste entre las dosis de humor y drama están muy logrados. ¿Cómo trabajó esta parte del guión?

Busco, en cada situación, lo que puede ser divertido. Si no hay nada divertido, entonces hay que buscarlo en el personaje, y entonces busco en mis actores el payaso que llevan dentro. Después, si eso me hace reír, digo que puede hacer reír a los demás. En el guión, las secuencias divertidas se alternaban con las secuencias más conmovedoras. En el montaje, trabajo en ese sentido, cortando, a veces –desgraciadamente– una decena de secuencias que no encontraban su lugar. Quería pasar de una emoción a otra sin interrupción, pero sin brutalidad, y eso es lo más difícil. 

Momentos simpáticos al mejor estilo de Ken Loach o León de Aranoa.

¿Cuáles son las películas o los directores que más le han marcado? ¿Qué es lo más importante de esas películas o directores para usted?

Nadie en especial. Pido a una película que me dé emociones, nada más. Quiero reír, o llorar, o tener miedo, o que me conmueva. Si no se produce nada de eso, incluso si las imágenes son maravillosas, esa película no me puede gustar. Pero generalmente, me gustan las películas en las que los actores y las actrices  resaltan. Me gusta cuando un director, o una directora, me lleva hacia un universo singular.  

Mujeres al poder en 50 primaveras.
  
¿Cree que al cine de cualquier país le faltan mujeres que sean directoras de cine? ¿Es una demanda universal? Cada vez el número de directoras es mayor...

Por supuesto, el mundo no puede ser contado por sólo por uno de los dos sexos. Sería absurdo. En EEUU, hay tan sólo un 2% de realizadoras. En Francia hay un 17%; ya es algo, pero no deja de ser poco. El mundo está cambiando, pero no hay que ser impacientes… es largo, y resulta difícil sacudir realmente las cosas.

¿Ese compromiso de lucha social por defender los derechos de las mujeres arranca de una experiencia personal?

Me obsesionan los tres pilares de la república francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Soy mujer, me interesan especialmente los derechos de las mujeres y he tenido que afrontar las dificultades con las que tiene que lidiar mi sexo.

¿Podría ser más precisa?

Creo que mucho(a)s cineastas parten de experiencias personales a la hora de escribir sus películas; yo tengo una experiencia femenina, que es la que puedo contar. Una experiencia femenina que a menudo es un enfrentamiento con el machismo, con la sociedad patriarcal en general, pero que también es un conocimiento de la gran solidaridad entre mujeres, una gran ternura en las relaciones humanas. Puedo contar todo eso porque lo conozco bien. 

Pero también me revuelve la situación de los inmigrantes de todos los países que llegan en condiciones terribles y que no son muy bien acogidos en nuestros países. La desigualdad me parece la gran lucha que hay que llevar en nuestro mundo, la desigualdad entre hombres y mujeres, entre blancos y negros, entre ricos y pobres, etc…  

Que no decaigan las risas por nada.

José Luis Panero