Dos
años después de su estreno mundial en el 40 Toronto International Film Festival,
hoy, 1 de septiembre, llega a las
salas de cine españolas -de la mano de la distribuidora Surtsey Films-, Un tango más -de cuya producción ejecutiva se ha encargado el director de cine estadounidense de 72 años Wim Wenders- documental producido entre
Argentina, Alemania e Italia, y escrito y dirigido por el bonaerense de 49 años, German Kral (El último
aplauso, 2009).
Un tango más cuenta la historia de los famosos bailarines de tango
argentinos, María Nieves Rego y Juan
Carlos Copes, que se conocieron cuando eran adolescentes y que bailaron juntos
durante casi cincuenta años hasta que una situación dolorosa los separó.
La famosa pareja de tango María Nieves y Juan Carlos Copes
El
filme está narrado desde tres puntos de vista distintos: por un lado tenemos la recreación ficcional de la historia
de esa pareja, con actores y bailarines jóvenes, una recreación de época
impecable, y la fundamental y excelente fotografía del argentino de 79 años Félix Monti. Esta parte incluye muchas
coreografías creadas especialmente para la película por Pablo Verón, entre otros. En ocasiones, la coreografía responde a la evolución dramática de la historia. Por
otro lado nos encontramos con escenas documentales de las performances
históricas de ambos bailarines. Y, por último (y más importante), las entrevistas a los protagonistas,
hoy octogenarios.
Fotograma del filme documental Un tango más
De
este modo, Kral -que se toma la licencia de montar un cuadro en versión
tanguera de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952)- se
distancia del típico documental o
docuficción para construir una historia híbrida que mezcla ficción y
realidad donde, como en los melodramas, María Nieves atravesará un derrotero de penurias e injusticias
que la terminarán convirtiendo en heroína. Y, por otro lado, Juan Carlos también expondrá su
versión de los hechos. Pero no enfrentándolos a los de ella, sino que ofrece su
punto de vista sobre la misma situación.
Otro bello fotograma del ingenioso documental Un tango más
Por un lado, puro romanticismo de lo femenino; por el otro, orgullo y pura raza. Dos personajes increíbles y una película que
sabe respetarlos, escucharlos sin opinar y dejar planteada la postura de cada
uno. Tango en carne viva.
Recientemente ha estado en Madrid la
joven directora, actriz y guionista de cine francés, Blandine Lenoir. Debutó como actriz en el cortometraje de Gaspard NoéCarne. Posteriormente combinó su carrera como intérprete con la dirección de películas. Hasta la fecha ha dirigido ocho cortos. Y ahora nos
ponemos al habla con ella, con motivo del estreno de su segundo largometraje, 50
primaveras, que es una excelente comedia protagonizada por la afamada actriz gala Agnès Jaoui -sobre los
síntomas de la menopausia-, que el próximo viernes, 28 de julio, se estrena en
cines de toda España de la mano de Surtsey Films.
Ofrecemos a los lectores de este blog la entrevista que ha concedido en
exclusiva a Palomitas de
Maíz.
La directora de cine francés, Blandine Lenoir, afronta el asunto de la menopausia en 50 primaveras con inteligencia, respeto y en clave de comedia.
¿Cómo nace esta película?
A partir de cierta
frustración como espectadora, porque las mujeres que veía en el cine no correspondían para nada con las mujeres que yo veo a mi alrededor.
¿Y cuál fue su propuesta?
Hacer una película con
una heroína anclada en lo que veía en lo cotidiano. También quería hacer una
película que diese ganas a las mujeres
de envejecer, sin temor, porque tenemos miedo de envejecer, ya que las mujeres maduras no existen en el cine.
Tengo 43 años, y no veo a menudo buenos
papeles para mujeres de mi edad o mayores que yo.
Quería colocar a las
mujeres, en general, en el verdadero lugar que ocupan en la sociedad; no son
figurantes. Son guapas, divertidas,
solidarias, no son simplemente cuerpos para ser deseados.
¿Por qué cree que la imagen que la sociedad tiene de la mujer
madura está desenfocada?
Durante mucho tiempo, las películas han sido hechas sólo por
hombres. El cine adoptó la costumbre de echar una mirada masculina sobre
las mujeres. Entonces, a menudo en el cine las
mujeres no han sido más que objetos de deseo que el héroe desea conseguir.
Las cosas están cambiando, lentamente, pero cambian.
Simpático duelo interpretativo de 50 primaveras.
¿Por qué quería recrear el mundo de la mujer a todos los
niveles y dejar en un plano inferior al varón?
Hago como mis
compañeros de trabajo masculinos: filman a hombres, y dan pequeños papeles a
las mujeres. Hago lo mismo, exactamente
lo mismo. Pero esta pregunta, no creo que se haga a los hombres,
¿verdad?
Momento tierno de la historia.
El contraste entre las dosis de humor y drama están muy
logrados. ¿Cómo trabajó esta parte del guión?
Busco, en cada
situación, lo que puede ser divertido. Si
no hay nada divertido, entonces hay que buscarlo en el personaje, y
entonces busco en mis actores el payaso que llevan dentro. Después, si eso me
hace reír, digo que puede hacer reír a los demás. En el guión, las secuencias divertidas se alternaban con
las secuencias más conmovedoras. En el montaje, trabajo en ese sentido,
cortando, a veces –desgraciadamente– una decena de secuencias que no
encontraban su lugar. Quería pasar de una emoción a otra sin interrupción, pero
sin brutalidad, y eso es lo más difícil.
Momentos simpáticos al mejor estilo de Ken Loach o León de Aranoa.
¿Cuáles
son las películas o los directores que más le han marcado? ¿Qué es lo más
importante de esas películas o directores para usted?
Nadie en especial. Pido a una película que me dé emociones, nada más. Quiero
reír, o llorar, o tener miedo, o que me conmueva. Si no se produce nada de eso,
incluso si las imágenes son maravillosas, esa
película no me puede gustar. Pero generalmente, me gustan las películas en
las que los actores y las actrices
resaltan. Me gusta cuando un director, o una directora, me lleva hacia
un universo singular.
Mujeres al poder en 50 primaveras.
¿Cree
que al cine de cualquier país le faltan mujeres que sean directoras de cine?
¿Es una demanda universal? Cada vez el número de directoras es mayor...
Por supuesto, el mundo
no puede ser contado por sólo por uno de los dos sexos. Sería absurdo. En EEUU, hay tan sólo un 2% de realizadoras.
En Francia hay un 17%; ya es algo, pero no deja de ser poco. El mundo está
cambiando, pero no hay que ser impacientes… es largo, y resulta difícil sacudir realmente las cosas.
¿Ese compromiso de lucha social por
defender los derechos de las mujeres arranca de una experiencia personal?
Me
obsesionan los tres pilares de la república francesa: libertad,
igualdad y fraternidad. Soy mujer,
me interesan especialmente los derechos de las mujeres y he tenido que afrontar
las dificultades con las que tiene que lidiar mi sexo.
¿Podría ser más precisa?
Creo que
mucho(a)s cineastas parten de experiencias personales a la hora de escribir sus
películas; yo tengo una experiencia femenina, que es la que puedo contar. Una experiencia
femenina que a menudo es un enfrentamiento con el machismo, con la sociedad patriarcal en general, pero
que también es un conocimiento de la gran solidaridad entre mujeres, una gran ternura en las relaciones humanas.
Puedo contar todo eso porque lo conozco bien.
Pero también me
revuelve la situación de los inmigrantes
de todos los países que llegan en condiciones terriblesy que no son muy bien acogidos en nuestros
países. La desigualdad me parece la gran lucha que hay que
llevar en nuestro mundo, la desigualdad entre hombres y mujeres, entre blancos
y negros, entre ricos y pobres, etc…
Recientemente ha estado en Madrid el joven director y guionista de cine
francés, Thomas Kruithof, con motivo
de la presentación de su filme Testigo, excelente
opera prima protagonizada por el
laureado actor galo François Cluzet,
que hoy se estrena en cines de toda España de la mano de Surtsey Films. Ofrecemos a
los lectores de este blog la entrevista que ha concedido en exclusiva a Palomitas de
Maíz.
El director y guionista de cine francés Thomas Kruithof debuta a lo grande en el largometraje con el atractivo e intenso drama de suspense Testigo, protagonizado por el actor galo François Cluzet.
¿Cómo nace el filme?
La
idea de partida fue hacer un película de suspense sobre un héroe que trabaja en
una organización secreta. Y en esa organización secreta él es último eslabón. Además, esas organizaciones se caracterizan
por que los que trabajan en ellas no
saben más que lo que les corresponde. Así las cosas, me parecía interesante
que a través de nuestro héroe se fuese descubriendo el funcionamiento del
sistema. Y a su vez, que él sea
conocedor de todo lo que sucede a su alrededor: de qué tipo de organización
se trata, en qué está metido y dónde tiene los pies.
¿Por qué una película de espionaje para su
debut en el cine?
No me
pregunté qué tipo de película quería hacer. Fue después de haber gestado esa
idea cuando me convertí en realizador. Eso sí, siempre me han gustado este mundo donde abundan los libros de Jean
Bacquerie, los thriller políticos, un
mundo lleno de mentiras... Es decir, a mí me
ofrecía un abanico dramático muy interesante sobre el estado del mundo
actual y muy válido para rodar esta historia.
¿Cómo convenció a François Cluzet, el protagonista,
para que trabajase en su película ?
Bueno,
le envidio, me gustó. Nos vimos poco tiempo después. Y yo creo que la película, el género, le gustaba, le interesaba. También
sentía que a él le apetecía trabajar con los otros actores de la cinta. No
tengo ninguna receta especial para él, para intentar convencer a un tipo como François Cluzet. Es un hombre que sigue
suscitándome curiosidad gracias a su espíritu aventurero. Y ahí está.
El actor protagonista François Cluzet, en un momento decisivo del filme.
¿Cómo fue el proceso de creación del
personaje principal?
Es
difícil distinguir entre el personaje (Duval) del resto de la película. El
personaje y la película caminan en la misma dirección y se definen mutuamente. En el caso del protagonista tiene esa especie
de maldición con el trabajo, lo necesita, y lo rechaza al principio. Pero
después cambia de opinión, prefiere seguir ciertas rutinas que, aunque le
limitan mucho, también le reconfortan. Yo quería que el personaje creciera a partir
del dolor, trabajar con él hasta construirlo
de esa manera. Y de ir cuestionando su vida, de ir afrontando esa lucha interna
que mantiene dentro de sí...
Otro momento decisivo en la historia.
¿Por qué se ha interesado tanto en los
primeros planos de los personajes y en los planos detalle?
A
menudo empleo esos primeros planos
porque hay gestos que comunican mucho más que las palabras. Donde las
intenciones se ven más a través, o detrás, de las mentiras o de las manipulaciones.
Esas miradas son signos, son señales por encima de las intenciones reales. Y cuando hay enfrentamientos cara a cara, esa
intensificación de los primeros planos la utilizo para acentuar más la idea
de que hay otro lenguaje después de las palabras. Eso en cuanto a las personas.
Y en cuanto a los detalles, me
gustan los primeros planos, por ejemplo, en la máquina de escribir, como si
fueran metáforas. Es decir, el héroe de la jornada tiene que trabajar con esas máquinas, que son objetos muy anodinos,
pero en la cadena de la evolución, dentro de la historia, ofrecen una carga dramática muy importante, incluso
hasta a veces resulta violenta. Y eso en esta película es muy importante.
¿Hasta qué punto un hombre puede reinventarse
a sí mismo? ¿Es necesario colocarlo en situaciones límite?
Es un
poco el recorrido por el que atraviesa el personaje. Primero, esa reinvención le permite romper esos
límites que él al principio se había puesto -y que le habían impuesto- y
después eso a su vez le permite
trascender hasta reconectar con una fuerza interior que igual él no sabía
que tenía.
Espléndido duelo de titanes.
¿Cómo elaboró la estructura del filme y el
guión?
Tenía
ganas de hacer una película con ritmo in
crescendo. Que se subrayase bien la fase donde se cuestiona todo hasta tal
punto que el ritmo y la violencia que desprende el drama se acelerase tanto que
fuera imposible detener la historia de modo natural. Quería rodar una aventura en la que el espectador tuviese forzosamente
que implicarse e ir juntando los elementos como el personaje principal. No
quería cosas demasiado evidentes, quería que el espectador trabajase a medida
que la historia va resolviendo conflictos.
¿Cómo trabajó la idea del mal moral?
Creo
que es más bien una cuestión de
implicarse o no implicarse. Se trata de las preguntas que Duval se niega a
hacer. Este hombre siente que en esa organización hay algo extraño, algo que no
va bien pero incluso antes de poder
actuar sabe que no puede continuar y entonces... ya es demasiado tarde. Desde
ese instante ya no tiene tiempo para plantearse dilemas morales.
¿Por qué el espectador debe ir a ver esta
película?
Creo
que va a pasar hora y media cautivado, embarcado en una historia que espero que
le pueda encantar. Y creo que se va a
poder identificar con cuestiones y temas que espectadores como yo nos
hacemos.
Recientemente ha estado en España el guionista francés Julien Rappeneau(hijo del
legendario director francés Jean-Paul Rappeneau) con motivo de
la promoción de su galardonada opera
primaRosalie Blum, estrenada la semana pasada. Y como es costumbre, Palomitas de Maíz ha estado con él.
¿Cómo
nace el filme?
Me enamoré de la
novela gráfica de Camille Jourdy,
que es una historia muy original, con un principio de estructura que me gustó
mucho, y después y sobre todo los personajes que me tocaron bastante; gentes
que son como una pausa en su vida, bloqueados por el miedo, con historias familiares
complicadas y que gracias a una aventura sorprendente se ponen en marcha y
esperan... Una película que no me parecía haber visto jamás.
El
filme es casi una película de mujeres, al estilo del cine de Almodóvar. ¿Quería
hacer un homenaje a la mujer?
Bueno, no me lo
dije de esta manera, pero es cierto que los
personajes de mujeres me interesan mucho, me emocionan mucho. De hecho, tenía
muchas ganas de trabajar con actrices. Y después mucha gente me ha dicho que
tengo cierta sensibilidad por lo femenino, y es haciendo las cosas cuando uno lo
va descubriendo...
¿Qué
quería transmitir en su película a través de esa integración
familiar-generacional?
La película
muestra muy a las claras que a cada uno de nosotros puede llegarnos ese momento
en la vida en el que no sabemos muy bien qué hacer para que las cosas vayan
mejor y encontrar algo que nos dé esperanza. Y tras haber esperado durante un
tiempo, a menudo basta tener un pequeño
encuentro para que las cosas empiecen a cambiar, lo cual siempre ocurre a través
de los demás. Y no sólo a través del amor.
¿Qué
opina de que los treintañeros o cuarentañeros vivan en casa de sus padres?
No sé si es un
fenómeno muy corriente en Francia. Tal vez se dé por razones económicas. En las grandes ciudades el alojamiento es
tan caro que hay gente, especialmente los jóvenes, que vuelve a casa de sus
padres. Diría que en Rosarie Blum, y
en concreto en el caso de Vincent, hay una madre que es extraordinariamente
posesiva que gestiona su vida y no quiere que su hijo rompa el cordón
umbilical. El asunto está en cómo Vincent afronta la independencia para así expresar
su modo de ser real, es decir, su personalidad.
La
historia está llena de obsesiones: el peluquero siguiendo a la tendera, la
madre posesiva, como acaba de comentarme, la búsqueda de la felicidad a cualquier
precio. ¿Por qué?
Sí, es cierto, las
hay. De hecho, Rosarie Blum está obsesionada
con rehacer su vida y tener su jardín secreto. De alguna manera no sabe lo
que le va a pasar pero está a punto de cambiar. No obstante, quiero señalar que
no hice la película para tratar las obsesiones, a pesar de que se desplieguen varias
temáticas de ese cariz.
Deja
en el aire el sinsabor de las relaciones padres-hijos sin resolver. ¿Quería
avivar conciencias?
Las historias
familiares tienen un papel fundamental. La
familia es un territorio de pasiones, de conflictos y complejidades. Todo
el mundo tiene una relación rica y particular con la familia. Y en el caso de esta
película especialmente a través de sus tres personajes principales. ¿Cómo superarla?
¿Cómo llegar a vivir con ello? Es una de las cosas que cuenta la película -y que ya me gustó cuando leí la novela
gráfica- era cómo Aude y Rosalie iban a conectar. No se conocen al comenzar la película pero al paso del metraje se
van reconociendo. Especialmente me llamó la atención la manera en que ambas
tienen para complementarse.
¿Qué
puede decirme de las casualidades? ¿Existen? ¿En qué se diferencian de las
coincidencias?
Difícil
pregunta... ¿Es sólo azar lo que se
produce en Rosarie Blum? No estoy
seguro. Desde luego sí hacía falta un golpe de timón a los protagonistas para
hacerlos cambiar. La cinta irá revelando que las cosas ya estaban escritas... Hay fenómenos inconscientes que son
interesantes para constatar en la vida de las personas.
¿Cree
que sin memoria no puede construirse la persona en toda su dimensión?
Los recuerdos
tienen una influencia importante en nuestra vida de adultos. A veces sin ni
siquiera interpretarlos o comprenderlos. Considero que es un enfoque psicoanalítico en el que creo bastante.
¿Ha
hecho usted por amor cosas tan excesivas como las de nuestro protagonista?
No, ni mucho
menos. Nunca he seguido a nadie en mi vida como Vincent. Y nuestro protagonista
no lo hace desde un punto de vista amoroso, sino que quiere saber dónde ha
visto a esta mujer antes y de esa manera encuentra una ocupación que lo llevará
a emanciparse.
¿Qué
opina de los premios a tenor del que ha recibido en el Festival Internacional
de Cine de Gijón?
Me causó un gran
placer. Es un premio importante. Por si fuera poco, este premio del público
significa que es a los espectadores a quienes les ha gustado mi película, que
es lo que más deseo con mi trabajo. Y al ser un premio español mucho más, ya
que coloca al cine francés en un lugar preferente frente a otras opciones.
¿Por
qué tengo que ir a ver su película, qué voy a encontrarme en ella?
A menudo, los espectadores
tras las proyecciones del filme venían a verme a decirme que la película les había
hecho muy bien, que les había provocado emociones
fuertes y positivas. Es un motivo más que suficiente. Además, la cinta está
llena de sorpresas, de una música y una cadencia en su contenido que puede hacer
más que atractiva la historia al espectador español.