Es una oportunidad única de disfrutar del mejor teatro, precisamente
en un mes tan propicio para desarrollar esta encarnación teatral. Se hace saber que
la entrada es libre hasta completar aforo. ¡Así que daos prisa en
reservar el día en la agenda!
La madre abadesa se protege de don Gonzalo de Ulloa.
Lugar: Teatro del Centro Sociocultural Alfonso XII. Calle Mira el Río, 4.
Fecha y Hora:
Viernes, 10 de noviembre a las 19
horas.
Duración aproximada: 140 minutos.
Destinada a todos los
públicos.
Dirige: Euloxio Fernández.
El Comendador y Don Juan en una escena durante el entierro del héroe de la jornada.
¡Estoy
muy nervioso y muy contento! Mi blog de cine cumple hoy 9 años. Y aquí
seguimos, a pie del cañón. Y de nuevo os tengo que dar las gracias. Como
asegura el escritor Luis Español “dar
las gracias es revolucionario”. Y es que dar las gracias es reconocer que sin
vosotros no soy nada. No lo digo de modo
gratuito. Sois vosotros, los palomiteros, los que hacéis que este rincón de cine evolucione con vuestras aportaciones.
Sin los lectores, o aquellas personas que estén al corriente del movimiento de Palomitas de Maíz a
través de Twitter o Facebook, mi
dedicación cinéfila no tendría ni
sentido ni objetivo. Por eso también os doy las gracias. Porque tras 9 años de presencia ininterrumpida en la
red, ahí estáis, dispuestos a que este esclavo de la palabra intente poner
algo de luz en el panorama
cinematográfico. Un panorama, al tiempo, que también ha encontrado su vía
de escape a través del teatro.
Afortunadamente,
cada año tengo que dar más las gracias a quienes habéis impulsado a Palomitas de Maíz desde las redes sociales. De este modo, el
altavoz del que soy portavoz tiene más destinatarios, lo cual me obliga a
realizar el trabajo con más interés y responsabilidad. Y con humildad, porque a
estas alturas los méritos son siempre
cosas del azar.
Pero
ver cine no lo es todo si no se cuenta con otros soportes para completarlo y
estudiarlo mejor. Quiero referirme, en este sentido, a todas las aportaciones literarias que han favorecido ese
encuentro entre la literatura y el cine. Gracias, pues, a la editorial Rialp, a Diabolo,
a Anaya, a Cátedra,
Encuentro, Acción Cine...
(perdonadme si me dejo alguna, son los nervios del aniversario).
No
puedo pasar por alto las publicaciones especializadas que me hacen hueco en los
medios. Gracias a Aleteia, Ciudad Nueva, Pantalla 90,
algunas de las cuales han tenido la inconsciencia de considerarme desde hace
más de 16 años. ¡Soy un suertudo!
Luis Tosar y yo
Y,
como me refería al principio, también quiero hacer una mención especial a dos grupos de teatro, en los que me
desarrollo como intérprete, y que vosotros, los palomiteros, habéis visto
prodigar sus actividades desde este simpático areópago. Me refiero a El Ateneo de Pozuelo (Don Juan Tenorio) y a Tamerlam
Teatro (Quijoteando). Gracias
por vuestra acogida y por vuestra ayuda. ¡Cómo no, me acuerdo hoy también de
mis ‘coaches’ teatrales, Mirta y Paulita,
pues sin ellas no hubiera sido capaz de alzar la voz en esos intensos y
divertidos montajes en los que he participado! Y a mis primos, pendientes siempre de primo. También a Rutas con Historia. Y,
en la línea de aportación teatral en materia de crítica no me olvido de Hoy
en la City, hermoso escaparate donde detenerse para leer, exclusivamente,
crítica de teatro.
Federico Luppi y yo
Seguramente
me dejo sin citar a un montón de personas
relevantes en materia de cine o de teatro. Sólo os pido que aceptéis mi disculpa y que consideréis que vuestra ausencia en esta reflexión
anual no es intencionada.
Brindo
por todo ello, por tantas cosas buenas y bonitas, por tantas nuevas amistades y
por todo lo bueno que aún tenemos que compartir juntos. Inevitablemente estoy muy contento y sigo muy nervioso.
José Coronado y yo
Muchas
gracias a todos por todo. Se os quiere... ¡Y
hasta el año que viene!
El
próximo jueves, 2 de noviembre, la
Casa de la Cultura de Majadahonda, Carmen Conde, sita
en Plaza
de Colón, s/n, albergará la nutrida
exposición de trabajos pictóricos de Daniel
Martín Figueroa, pintor roceño y artista
plástico, dedicado al arte abstracto, que se inaugurará a las 19 horas y permanecerá allí hasta el 11 de
noviembre. En esta ocasión, la finalidad
es benéfica y repercutirá en el proyecto que desarrolla la escuela Jese Kosobé
de la Fundación VOCES en Bamako
(Malí).
Por tanto, amigo palomitero, ahora más que nunca, también se te necesita. Tú podías ser uno de esos niños que busca con desespero una vida digna. Te espero, abre los ojos.
Os dejo cuatro muestras de los trabajos de Martín Figueroa que estarán en la exposición majariega.
El galardonado grupo teatral ‘Ateneo de
Pozuelo’ -del que ya hemos informado con frecuencia desde estas líneas-
pondrá en escena el popularísimo libreto en verso del dramaturgo romántico José
Zorilla, Don Juan
Tenorio -texto religioso y fantástico escrito en
1844-, en Madrid, el 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, en el Centro
Cultural Antonio Machado.
Brígida aconseja a Doña Inés en el montaje teatral Don Juan Tenorio, dirigido por Euloxio Fernández y representado por el Ateneo de Pozuelo.
Es una oportunidad única de disfrutar
del mejor teatro en día tan señalado. Advierto que la entrada es libre y que el aforo es de 400 butacas. ¡Así que daos
prisa en reservar el día en la agenda!
Representación de los caídos, en el montaje teatral Don Juan Tenorio, dirigido por Euloxio Fernández y ejecutado por el grupo Ateneo de Pozuelo.
Cuatro
años después de ser filmada llega a las salas de cine españolas el filme documentalConverso -del
que ya hemos hablado-, dirigido por el joven cineasta navarro David Arratibel. Y con motivo de su
estreno, ayer, 29 de septiembre -lea
aquí la crítica-, tras un amplio recorrido por festivales, Palomitas de Maíz ha podido conversar
con él.
El director de cine navarro, David Arratibel, estrena su segundo trabajo para el cine, Converso, que está disfrutando de un éxito abrumador.
¿Cómo arranca esta película, cómo se fragua
todo esto?
Cuando
terminé mi primera película, Oírse,
con todo el tema de las vivencias religiosas ya con mi familia, mi hermana, mi
madre, estaba muy bloqueada la conversación.
¿No podía expresarse abiertamente sobre el
tema?
No.
Había ahí algo que no funcionaba, pero con mi cuñado sí que hablaba bastante,
con Raúl. Y bueno, tras Oírse, Raúl
me propuso hacer otra. Me hablaba, sobre todo, de los órganos de iglesia. Y
entonces hay un momento en que él me propone hacer algo sobre esos órganos.
¿Qué exactamente?
Hacer una película sobre un órgano que había encontrado en
una iglesia anglicana al
sur de Londres y que se lo había regalado el párroco.A mí
no es un tema que de repente me entusiasme para hacer una película, porque a mí
los documentales que me gustan tienen que ver más con las historias personales,
con las vivencias que salen de las tripas. Entonces hablar de algo que no fuera
conmigo... Pero bueno empiezo a hablar con él, de la religión y ya se ve en la
película, que hay un momento en el que con Raúl estamos hablando de órganos de
iglesia y la conversación, inconscientemente, se deriva a otro terreno.
David Arratibel y parte de su familia.
¿La película, sin quererlo, ya estaba tomando
forma?
Es que
llega un momento en que todos somos conscientes de hacia dónde está yendo el
tema y tenemos que hablarlo entre todos y decir: “bueno, ¿estamos dispuestos a
hablar de esto en una película, algo que no hemos podido hablar entre nosotros
y vamos a hablarlo con una cámara delante?”. Y esa es un poco la premisa,
empiezo a hablar ya con mi hermano, con mis hermanas, luego con mi madre y ahí
se va fraguando todo el contenido.
Y entonces, de algún modo, había una
inquietud latente, que ha surgido a partir de esa conversación casual, ¿no?
Sí. Es
que para mí esta es una película sobre conversaciones pendientes sobre un tema latente,
como dices. Es como ese subterfugio que siempre hay en las familias, ese tema
del que no se puede hablar, que se queda un poco como tabú, y es de esos asuntos
que no vamos a hablar porque va a generar conflicto. No hablemos de religión,
política o de fútbol. Si es en
Nochebuena ya nos cargamos la cena, ¿no? Es lo típico. Entonces era un tema que
no abordábamos porque generaba conflicto. Pero al final el tema se ha
desanudado.
Otro momento atractivo de Converso.
¿La cámara ayudó a construir la historia?
Hay
una cosa curiosa en lo que es el dispositivo cinematográfico. Habitualmente
genera un rechazo o que te coarte al expresarte. Pero en este caso generó lo
contrario, era como que en el momento en el que la cámara empezaba a rodar era
el momento de hablar.
¿Y qué se le pasó por la cabeza?
Todo
adquirió una trascendencia, no sé si en el sentido religioso, pero lo que
estaba claro es que era el momento en el que íbamos a abordar esto. Si tú te
animas a hablar de algo y no hay ese dispositivo cinematográfico que va a
registrar ese momento puedes llevar la conversación por otro lado, irte,
volver... Pero ya estábamos dispuestos a hablar de lo que nos había pasado a todos,
¿no? Ya no había marcha atrás. Para mí ese momento de la filmación fue muy
importante.
¿Usted aún sigue, digamos, sostenido en su
agnosticismo o esta película le ha hecho tambalearse hacia un lado distinto?
Mira,
yo en toda la película no tuve en ningún momento dudas de mi agnosticismo.
Porque creo que se pueden tener dudas de fe y agnosticismo.
¿Podría explicarse?
A mí
me parece que la duda es sana a inherente al pensamiento. Y en toda la película
no las tuve excepto, hasta que en un momento, con Raúl -yo soy muy racional
también- quise meter un plano de 17 minutos donde él explica por qué llega a la
convicción de que Dios existe. Explica, sobre un documental sobre experiencias
cercanas a la muerte, el tema de la autenticidad de los evangelios en cuanto a fuentes
literarias y entonces llega a la convicción, desde la cuántica, desde el órgano
del universo. Ahí hubo un momento en el que de repente tuve como una especie de
instante fugaz de zozobra, pero no ha calado.
Uno de los momentos más frescos de Converso.
¿Y se ha repetido otro momento así?
Sí...
En las últimas semanas, un amigo mío muy querido de la infancia tiene cáncer y no
sabemos cómo va a acabar. Él es creyente y el otro día estuvimos en la orilla
de un río hablando tres amigos, dos agnósticos y él. Hablando sobre la vida, la
muerte, y todo y sí, me tocó mucho el momento, incluso más que en la película.
¿Y ha podido compartir la experiencia?
Sí, lo
hablaba con mi pareja y le decía que me ha ‘tocado’ en el punto ese de la
trascendencia, de la vida, de la muerte. Yo he pensado muy poco en la muerte,
ni de niño, ni de adolescente. No he sido de esos niños que tienda a hacer
grandes preguntas... Yo preguntaría lo que había para cenar pero no adónde se
ha ido el abuelito. No tengo la conciencia de haber tenido ese mundo, así como
de sensaciones.
¿Hubo algo concreto que le haya movido
durante el rodaje?
Sí, lo
hay y además está en el tráiler. En la película entera yo no sé lo que estoy
haciendo, estoy hablando con mi cuñado de órganos, luego empiezo a hablar sobre
religión, sus vivencias... Pero de hecho, se nota que al principio de la
película yo tengo una posición inquisidora con ellos: “¿y qué tuviste que ver
tú ahí?”, le digo a Raúl, que parece que le voy a agarrar del pescuezo cuando
se lo pregunto. Mi posición es frontal. Y hay otro momento en el que mi hermana
me dice eso de que a mí esta película me ha servido mucho porque de una puta
vez hemos podido hablar tú y yo, que no querías hablar porque te daba mal
rollo, y esto ha sido muy importante para mí.
Se sintió interpelado por su propia
historia...
Así
es. Quien me desarma es la propia película, que directamente me interroga. Es
decir, estoy interrogándoles yo de una manera inquisidora y de repente la
película me interroga: ¿Por qué no has querido hablar con tu hermana, que tanto
la quieres, sobre algo que es tan importante para ella?, ¿por qué has tenido
tanto prejuicio y tanto rechazo a lo que estaba viviendo ella como para no
hablarla durante seis años y después hacerlo desde el cariño y el amor y decir:
“oye, qué está pasando contigo, qué es lo que te conmueve, qué te ha hecho
sentir esto?”. Y desde el amor acercarme ahí a compartirlo, a entenderlo, no
necesariamente a compartirlo de abrazar la fe, pero a compartirlo desde el
cariño que le tengo, ¿no? Y eso es lo que a mí más me interroga de la película
y esa es la clave de la película. En resumen: tú empiezas haciendo la película
interrogando a los de enfrente pero al final te acaban interrogando a ti como
autor.
¿Por qué cree que es tan importante la
familia?
Es
complicado. Creo que de la familia sale lo mejor y lo peor de nosotros. De
todas las vivencias de la familia, de querer hacerte tu hueco, de que te
quieran, de querer... Todo lo que es el inconsciente de las personas surge de
allí y se genera una vivencia nueva. Claro, la familia es el refugio: cuando no
te queda nada tienes a la familia, y luego en la película se ve que nuestra
familia es una familia complicada.
¿Hay motivo?
Un
divorcio de mis padres, con una vivencia muy traumática, mucho conflicto entre
ellos y los hermanos estábamos en medio en un fuego cruzado muy complicado. Mi
hermana dice: “tú y yo hemos sufrido mucho juntos”. Y nuestra relación no podía
contaminarse sólo porque ella tuviera una vivencia religiosa y yo no. Ha sido
súper sanadora la película en ese sentido con mi hermana pequeña, la mayor... Con
Raúl teníamos una relación bonita y la seguimos teniendo...
Dos
años después de su estreno mundial en el 40 Toronto International Film Festival,
hoy, 1 de septiembre, llega a las
salas de cine españolas -de la mano de la distribuidora Surtsey Films-, Un tango más -de cuya producción ejecutiva se ha encargado el director de cine estadounidense de 72 años Wim Wenders- documental producido entre
Argentina, Alemania e Italia, y escrito y dirigido por el bonaerense de 49 años, German Kral (El último
aplauso, 2009).
Un tango más cuenta la historia de los famosos bailarines de tango
argentinos, María Nieves Rego y Juan
Carlos Copes, que se conocieron cuando eran adolescentes y que bailaron juntos
durante casi cincuenta años hasta que una situación dolorosa los separó.
La famosa pareja de tango María Nieves y Juan Carlos Copes
El
filme está narrado desde tres puntos de vista distintos: por un lado tenemos la recreación ficcional de la historia
de esa pareja, con actores y bailarines jóvenes, una recreación de época
impecable, y la fundamental y excelente fotografía del argentino de 79 años Félix Monti. Esta parte incluye muchas
coreografías creadas especialmente para la película por Pablo Verón, entre otros. En ocasiones, la coreografía responde a la evolución dramática de la historia. Por
otro lado nos encontramos con escenas documentales de las performances
históricas de ambos bailarines. Y, por último (y más importante), las entrevistas a los protagonistas,
hoy octogenarios.
Fotograma del filme documental Un tango más
De
este modo, Kral -que se toma la licencia de montar un cuadro en versión
tanguera de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952)- se
distancia del típico documental o
docuficción para construir una historia híbrida que mezcla ficción y
realidad donde, como en los melodramas, María Nieves atravesará un derrotero de penurias e injusticias
que la terminarán convirtiendo en heroína. Y, por otro lado, Juan Carlos también expondrá su
versión de los hechos. Pero no enfrentándolos a los de ella, sino que ofrece su
punto de vista sobre la misma situación.
Otro bello fotograma del ingenioso documental Un tango más
Por un lado, puro romanticismo de lo femenino; por el otro, orgullo y pura raza. Dos personajes increíbles y una película que
sabe respetarlos, escucharlos sin opinar y dejar planteada la postura de cada
uno. Tango en carne viva.