lunes, 6 de agosto de 2012

‘La vida humana a través del cine’: un libro perfecto para críticos exigentes


¡Mis queridos palomiteros!

Acabo de terminar una lectura de cine -de esas que te dejan un dulce sabor de boca por el apasionamiento y claridad con que defienden la vida y sus tejemanejes en la pantalla sus autoras- que recomiendo vivamente. 


Se trata de las profesoras universitarias Gloria Tomás y María Consuelo Tomás, hermanas, que han unido saberes (Gloria Tomás es farmacéutica y María Consuelo es historiadora) y han decidido publicar La vida humana a través del cine, subtitulado “Cuestiones de Antropología y Bioética” (Eiunsa, Pamplona, 2012). Un verdadero oasis entre tanto mercado editorial fútil, especialmente en estos momentos con tantos libros en las estanterías, fruto de tesis doctorales ñoñas sobre el cine de género -o vaya usted a saber- que no aporta nada concreto u otros que, como el chorizo, repiten los mismos temas sin novedades

Candilejas (Charles Chaplin, 1952)


La vida humana a través del cine, sin embargo, se reinventa a cada instante. El reciente volumen ya va por la cuarta edición ampliada (consta de 336 páginas) y actualizada de un ejemplar cuya publicación inicial y más reducida fue en 2004.

Matrimonio de conveniencia (Peter Weir, 1990)


Según el profesor de cine Alfonso Méndiz, a través de 112 películas las dos profesoras hacen un amplio repaso a temas cruciales de la persona, como su dignidad, el valor de la vida humana, la intimidad y la trascendencia, el mundo de los valores, la libertad como autodeterminación, los afectos y el mundo sentimental, la corporalidad y la fragilidad humanas, la sexualidad, las relaciones interpersonales en la familia, la amistad y el trabajo. No dejan de lado tampoco aspectos como el aborto, la eutanasia y el suicido, la violencia, las biotecnologías o la ecología.

El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989)


Las profesoras Tomás ponen en evidencia cómo el cine puede ser un vehículo de gran utilidad para educar a propósito de cualquier tema, y hacerlo, además, de una manera amena, didáctica y profunda. Porque los filmes son de todas las épocas: clásicos (Candilejas), familiares (Matrimonio de conveniencia), de debate (El club de los poetas muertos)  y dramas con cierto fondo (Cadena perpetua).

Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994)


El libro puede ser útil a cualquier persona interesada en el cine o en la educación, empezando por los padres y madres de familia, pero lo es de manera especial para quienes de una u otra manera formen a los jóvenes o se encarguen de actividades culturales. Sin duda, un libro de cabecera para todo amante del Séptimo Arte.

Once (John Carney, 2007)