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jueves, 18 de enero de 2018

Los Globos de Oro no dejan títere con cabeza. Si es necesario, también contra Kirk Douglas

¡Mis queridos palomiteros!

En la última edición, además de polémica, también se premiaron películas...

La Hollywood Foreign Press Association (HFPA), nacida en 1943, está formada por un pequeño grupo de periodistas extranjeros acreditados en Hollywood. La pretensión de sus integrantes es ingresar la mayor cantidad de millones de dólares posible, cedidos generosamente por la cadena de televisión norteamericana NBC que los emite en directo.

Hubert Boesl/DPA
Director Martin McDonagh (l-r), actors Sam Rockwell and Frances McDormand poses in the press room of the 75th Annual Golden Globe Awards, Golden Globes, at Hotel Beverly Hilton in Beverly Hills, Los Angeles, USA, on 07 January 2018. 
Y eso que los resultados de los Globos de Oro son siempre una referencia bastante fidedigna sobre los gustos de la Academia de Hollywood, pero con ciertas  limitaciones: los distinguen entre drama y comedia, o musical, en las categorías de mejor película, actor y actriz protagonista, con lo que se seleccionan, en total, el doble de candidatos (y a veces más) que en los posteriores Oscars.   

jueves, 3 de enero de 2013

'Infancia clandestina': Benjamín Ávila promueve un fuerte discurso ideológico en la Argentina de Videla

¡Mis queridos palomiteros!

Recientemente, las salas españolas recibían una película de habla hispana, Infancia clandestina, de cierto tufo derrotista. Veamos las razones.




Sorprendentemente multipremiada, Infancia clandestina despliega una perfecta puesta en escena, cuenta con unos intérpretes de alto nivel, un montaje apasionado y una banda sonora matizada (Pedro Onetto y Marta Roca), pero el cineasta bonaerense de cuarenta años, Benjamín Ávila, resbala al contar su historia personal en la Argentina de Videla, traicionando la objetividad del relato a favor de un discurso ideológico muy asentado.




Infancia clandestina cuenta la historia de Juan, la historia de la herida de un niño de 12 años y su familia. Es una historia de militancias, de clandestinidad y de amores. Donde los deseos se pueden convertir en realidad y también pueden desaparecer. Donde se puede ser feliz y también desdichado. Juan vive enmarcado en el concepto de clandestinidad -forzado por una nueva identidad si se quiere conservar la vida tras años de exilio-, y por eso tiene otro nombre al igual que toda su familia: su mamá Charo, su papá Daniel y su adorado Tío Beto.

Juan se llama Ernesto. En el barrio y en la escuela lo conocen así. Pero en su casa es simplemente Juan. Entre estos dos mundos, Juan y Ernesto, conviven, colisionan y se retroalimentan hasta que nuestro protagonista quiere vivir su vida en libertad -en este caso sólo puede ser en clave de clandestinidad- lo cual pasa por conocer a María, una jovencita de la escuela, que se convertirá en su primer gran amor.




El filme que nos ocupa -candidato al Oscar en la categoría de habla no inglesa y candidato al Goya a la mejor película iberoamericana- irrumpe en la cartelera madrileña -tras haberse exhibido con mucho éxito en Cannes, Toronto, Huelva y San Sebastián- con la sana intención de rememorar un pasado, personal, verídico, pero no veraz, ambientado en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) en la que muchos niños fueron robados. No en vano, la madre del director es una de las desaparecidas. Por ello, resulta oportuno recordar ahora La historia oficial, película que dirigió el productor Luis Puenzo y que supuso la primera estatuilla para Argentina en 1985.

Entre los aciertos de Ávila en Infancia clandestina ha de contarse con su fresca y meticulosa puesta en escena, que recoge muy bien el aspecto sobrio de un país en horas bajas y, sobre todo, el punto de vista y lo que supone no perderlo en ningún instante, en un marco opresor y desafiante. De esta manera, Juan es capaz de “asimilar” los ataques de la horrorosa guerrilla, en cierto modo, como si se tratara de un juego. 

En este sentido podemos encontrar suficientes paralelismos con otra gran película sobre el tema, y rodada por otro argentino, Kamchatka (Marcelo Piñeyro, 2002), que la definió como “el lugar donde se está, donde no te puedes escapar”, el alusión directa al juego de mesa sobre estrategias militares, Risk, en el que participan un padre y un hijo. Lo que es innegable es que Infancia clandestina funciona por su habilidad manejando atmósferas y tonos dramáticos si dejamos a un lado el marcado carácter ideológico de la historia.




Pese a que elige llenar las rutinas de sus personajes de momentos de humor, el drama de Ávila acusa problemas de ritmo y de definición narrativos en los que alterna momentos de tensión casi intolerable con otros de gran ternura, a veces demasiado almibarados.




Podemos concluir, pues, que a pesar de que destapa otro capítulo doloroso sobre los nefastos y amargos hechos del conflicto armado en Argentina, Ávila, toma tanta parte en el tema que termina por personalizar demasiado el asunto, por eso el tono de su guión tiende a juzgar la historia desde una óptica deformada y sus emociones no consiguen revelar con hondura crítica los sucesos exactos que se inserta su Infancia clandestina.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Entrevista a Luis Mariano González, director del Festival de Cine de Alcalá de Henares (ALCINE): “La subida desmedida del IVA va a terminar de asfixiar a una industria con no pocos problemas estructurales”

¡Mis queridos palomiteros!

Ayer informábamos desde este blog del arranque del Festival de Cine de Alcalá de Henares en su 42 edición, que cuenta con algunas novedades. Aprovechando, pues, la coyuntura, Palomitas de Maíz ha entrevistado en exclusiva a al director del evento, Luis Mariano González. 

Luis Mariano González, director de ALCINE





¿Cómo llegó a la dirección del festival y cómo se sentía ante la perspectiva sobre el tema?

Colaboraba desde hacía años en el Festival, en sus publicaciones y en diferentes tareas de producción. Llegué en un buen momento para el corto, cuando empezó a tener una mejor consideración por parte del espectador, de las televisiones y de las administraciones, así que las posibilidades del festival eran también buenas.

¿Cuál ha sido su mayor reto al organizar el festival?

Todo festival es una máquina de retos y de problemas que hay que resolver: conseguir financiación, contar con la infraestructura adecuada, tener un equipo más o menos estable, contar con unos mínimos, lograr una buena selección. Tal vez el mayor reto fue sacar adelante un certamen internacional, que no existía hace siete u ocho años.

¿Qué acogida prevé para el festival?

Creo que la acogida va a ser buena. Alcalá tiene un público inquieto que espera el Festival cada año, y un buen número de visitantes que ven el festival como el mejor foro en el que ver la cosecha de cortos del año. En los últimos años, además, nos hemos volcado en la búsqueda y creación de nuevos públicos: niños, jóvenes, estudiantes de idiomas son ya un público habitual del festival porque se piensa en programas específicos para ellos.

Marcelo Pyñeiro dice que el peor lugar para ver cine son los festivales. ¿Qué le diría usted?

Tal vez lo dice desde su perspectiva de cineasta, y desde ese punto de vista, entiendo que le parezca el mejor foro para ver películas. Como espectador de festivales desde hace muchos años, me encanta el ambiente que se genera en torno al cine, y sobre todo, me gusta la posibilidad de ver películas que no podría ver de otra forma. Muchas veces en los festivales te encuentras ante la posibilidad única de ver una película, que no se volverá a repetir.

¿Qué opina sobre los premios de cine?

El premio tiene varias cosas muy positivas: reivindica una obra y a sus creadores, hace que una película tenga mayor repercusión, que acapare la atención de los medios... pero tanto los premios como las críticas en ocasiones se sobrevaloran. En un Festival, creo que lo mejor es que la gente vea las secciones y saque sus propias conclusiones, que no tienen por qué coincidir con los gustos de un determinado jurado. Una película nunca es mejor después de haber ganado un premio, ni peor por no haberlo recibido.

¿Qué le diría al ministro Wert sobre los recortes en Cultura? ¿Y sobre la subida del IVA?

Hasta cierto punto es lógico que si está habiendo recortes de todo tipo, lo sufra también la cultura. Lo que no sé si tiene tanta lógica es que la proporción de los recortes sea tan desigual. Y menos lógico es que un sector deprimido, con todas las dificultades coyuntarles que tiene, tenga una subida desmedida del IVA que va a termina de asfixiar a una industria con no pocos problemas estructurales.


¿Qué le atrae del cine español? ¿Por qué se dice que está en sus horas más bajas? ¿Y del europeo?

Hablar de cine español o europeo es una simplificación que mete en el mismo saco a películas buenas y malas, a producciones más artísticas con las más comerciales, a documental, animación o ficción. La proporción de grandes obras es similar a la de otros países... lo de que vive sus momentos más bajos, imagino que se refiere a la baja producción de los últimos tiempos, porque la cuota de pantalla no parece que vaya a dar un mal índice este año. A pesar de eso, medir la calidad de una cinematografía por su cuota de pantalla siempre es engañoso, ya que el índice cambia hacia arriba o hacia abajo dependiendo de que haya habido dos o tres películas que hayan tenido un gran éxito de taquilla.

¿Qué piensa sobre los medios de comunicación? ¿Y de los críticos de cine?

Si el sector cinematográfico está en serios problemas, los medios de comunicación no se quedan atrás. Todo parece indicar que vamos hacia nuevos modelos también en los medios de comunicación, en los que se va a trabajar con muy pocos medios, con muy pocos periodistas, sin fotógrafos, con imágenes de bancos de imágenes, con noticias de agendas o refritos de noticias. Los medios tienden a la precariedad y es algo que afecta también al crítico de cine.

¿De qué tipo de cine ha bebido?

De todo tipo de cine. Fui tirando del hilo hacia atrás, de los cineastas contemporáneos a los clásicos y de ahí los primitivos. Y de ahí, de nuevo al cine contemporáneo.

¿Qué es para usted el cine de valores?

Siempre ha existido un cine ‘con conciencia’ o un cine de valores. Particularmente prefiero las películas no discursivas, que no me indiquen con el dedo lo que debo pensar, que no me subrayen quién es el malo de la historia. Qué mejor manera de hacer ese tipo de cine que plantear más interrogantes que respuestas, que tocar la conciencia del espectador para que él busque sus propias respuestas.