La reedición de
esta importantísima obra de la teoría cinematográfica (ya es la 12ª, cuenta con
400 páginas y lleva editándose sin
descanso desde 1975) es una prueba del creciente interés que
tienen los ensayos del crítico de cine francés André Bazin para los amantes del cine.
En ¿Qué es el cine? se
plasma el sentir de un hombre que vibró con el mundo de las imágenes y que
dedicó su corta vida a hacerlo más inteligible y apreciado. Y no lo hizo desde una cátedra,
sino desde la más pura praxis: la del espectador incansable de películas.
El crítico de cine francés, André Bazin
Bazin escribió
este libro apoyándose, sobre todo, en algunos de sus innumerables artículos de prensa.
Su contenido constituye un poderoso fluir de ideas, que plantean al lector una
reflexión sobre el cine y el amor a este arte.
André Bazin nació en 1918
y falleció en 1958. Muy
pronto se orientó hacia la crítica cinematográfica por la
vía del periodismo, llevando a cabo una intensa e importante labor en
publicaciones y medios como Le parisien liberé, Revue de cinéma, Esprit y Radio-cinéma. En 1951 fundó, con otros especialistas, Cahiers du Cinéma,
que se convirtió en el principal medio para difundir sus ideas. Bazin no fue el
creador de un sistema estético, ni –en rigor– un teórico del cine, sino un descubridor, un sembrador de inquietudes.
Recientemente ha estado en Madrid la
joven directora, actriz y guionista de cine francés, Blandine Lenoir. Debutó como actriz en el cortometraje de Gaspard NoéCarne. Posteriormente combinó su carrera como intérprete con la dirección de películas. Hasta la fecha ha dirigido ocho cortos. Y ahora nos
ponemos al habla con ella, con motivo del estreno de su segundo largometraje, 50
primaveras, que es una excelente comedia protagonizada por la afamada actriz gala Agnès Jaoui -sobre los
síntomas de la menopausia-, que el próximo viernes, 28 de julio, se estrena en
cines de toda España de la mano de Surtsey Films.
Ofrecemos a los lectores de este blog la entrevista que ha concedido en
exclusiva a Palomitas de
Maíz.
La directora de cine francés, Blandine Lenoir, afronta el asunto de la menopausia en 50 primaveras con inteligencia, respeto y en clave de comedia.
¿Cómo nace esta película?
A partir de cierta
frustración como espectadora, porque las mujeres que veía en el cine no correspondían para nada con las mujeres que yo veo a mi alrededor.
¿Y cuál fue su propuesta?
Hacer una película con
una heroína anclada en lo que veía en lo cotidiano. También quería hacer una
película que diese ganas a las mujeres
de envejecer, sin temor, porque tenemos miedo de envejecer, ya que las mujeres maduras no existen en el cine.
Tengo 43 años, y no veo a menudo buenos
papeles para mujeres de mi edad o mayores que yo.
Quería colocar a las
mujeres, en general, en el verdadero lugar que ocupan en la sociedad; no son
figurantes. Son guapas, divertidas,
solidarias, no son simplemente cuerpos para ser deseados.
¿Por qué cree que la imagen que la sociedad tiene de la mujer
madura está desenfocada?
Durante mucho tiempo, las películas han sido hechas sólo por
hombres. El cine adoptó la costumbre de echar una mirada masculina sobre
las mujeres. Entonces, a menudo en el cine las
mujeres no han sido más que objetos de deseo que el héroe desea conseguir.
Las cosas están cambiando, lentamente, pero cambian.
Simpático duelo interpretativo de 50 primaveras.
¿Por qué quería recrear el mundo de la mujer a todos los
niveles y dejar en un plano inferior al varón?
Hago como mis
compañeros de trabajo masculinos: filman a hombres, y dan pequeños papeles a
las mujeres. Hago lo mismo, exactamente
lo mismo. Pero esta pregunta, no creo que se haga a los hombres,
¿verdad?
Momento tierno de la historia.
El contraste entre las dosis de humor y drama están muy
logrados. ¿Cómo trabajó esta parte del guión?
Busco, en cada
situación, lo que puede ser divertido. Si
no hay nada divertido, entonces hay que buscarlo en el personaje, y
entonces busco en mis actores el payaso que llevan dentro. Después, si eso me
hace reír, digo que puede hacer reír a los demás. En el guión, las secuencias divertidas se alternaban con
las secuencias más conmovedoras. En el montaje, trabajo en ese sentido,
cortando, a veces –desgraciadamente– una decena de secuencias que no
encontraban su lugar. Quería pasar de una emoción a otra sin interrupción, pero
sin brutalidad, y eso es lo más difícil.
Momentos simpáticos al mejor estilo de Ken Loach o León de Aranoa.
¿Cuáles
son las películas o los directores que más le han marcado? ¿Qué es lo más
importante de esas películas o directores para usted?
Nadie en especial. Pido a una película que me dé emociones, nada más. Quiero
reír, o llorar, o tener miedo, o que me conmueva. Si no se produce nada de eso,
incluso si las imágenes son maravillosas, esa
película no me puede gustar. Pero generalmente, me gustan las películas en
las que los actores y las actrices
resaltan. Me gusta cuando un director, o una directora, me lleva hacia
un universo singular.
Mujeres al poder en 50 primaveras.
¿Cree
que al cine de cualquier país le faltan mujeres que sean directoras de cine?
¿Es una demanda universal? Cada vez el número de directoras es mayor...
Por supuesto, el mundo
no puede ser contado por sólo por uno de los dos sexos. Sería absurdo. En EEUU, hay tan sólo un 2% de realizadoras.
En Francia hay un 17%; ya es algo, pero no deja de ser poco. El mundo está
cambiando, pero no hay que ser impacientes… es largo, y resulta difícil sacudir realmente las cosas.
¿Ese compromiso de lucha social por
defender los derechos de las mujeres arranca de una experiencia personal?
Me
obsesionan los tres pilares de la república francesa: libertad,
igualdad y fraternidad. Soy mujer,
me interesan especialmente los derechos de las mujeres y he tenido que afrontar
las dificultades con las que tiene que lidiar mi sexo.
¿Podría ser más precisa?
Creo que
mucho(a)s cineastas parten de experiencias personales a la hora de escribir sus
películas; yo tengo una experiencia femenina, que es la que puedo contar. Una experiencia
femenina que a menudo es un enfrentamiento con el machismo, con la sociedad patriarcal en general, pero
que también es un conocimiento de la gran solidaridad entre mujeres, una gran ternura en las relaciones humanas.
Puedo contar todo eso porque lo conozco bien.
Pero también me
revuelve la situación de los inmigrantes
de todos los países que llegan en condiciones terriblesy que no son muy bien acogidos en nuestros
países. La desigualdad me parece la gran lucha que hay que
llevar en nuestro mundo, la desigualdad entre hombres y mujeres, entre blancos
y negros, entre ricos y pobres, etc…
Hoy, viernes 14 de julio, se
estrena en todas las salas de cine españolas Cita a ciegas con la vida, inspiradora comedia romántica alemana,
que llega a nuestras pantallas de la mano de la distribuidora Flins & Piniculas.
Resulta insólito por su planteamiento, pero la
cinta, basada en una historia real, cuenta la hazaña de Saliya
Kahawatte, un joven adolescente que, a pesar de perder la vista, no renuncia a
sus sueños. Saliya, interpretado con solvencia por Kostja Ullmann (Single by
Contract) y que conectará con el espectador de inmediato, quiere trabajar
en un hotel cinco estrellas. Para conseguirlo, no dice que no ve y consigue un
puesto de aprendiz en un establecimiento de lujo. Gracias al apoyo de su mejor
amigo Max (Jacob Matschenz), el protagonista
supera los numerosos obstáculos con los que se topa, sin revelar nunca que ha
perdido la vista. Sin embargo, todo se desbarata cuando Saliya se enamora de
Laura (Anna Maria Mühe).
Acierta el director
alemán de 48 años, Marc Rothermund -candidato
al Oscar por el conmovedor drama Sophie
Scholl sobre el movimiento de la Rosa
Blanca- con esta emotiva comedia, que afronta sin tapujos el caso de la ceguera en clave positiva. Y digo
que acierta, no porque proponga un estudio sobre las consecuencias del
invidente, sino, al contrario, por llevar a buen puerto una propuesta sobre el
tema donde lo que queda al margen son
las imposiciones o los prejuicios, a veces demasiado asentados en la
sociedad.
Por ello, Marc Rothermund, siendo consciente de
esa problemática, da un paso más y prefiere que la comedia circule por otros
canales, con el gran hándicap de no caer
ni en la comedieta fácil, en la irreverencia, la ñoñería o la frivolidad.
De este modo, nos
hallamos ante un filme valioso y
arriesgado porque le confiere verosimilitud y entretenimiento de principio a fin. Es natural, en estos casos, que
la primera o más directa comparación que pueda hacerse sobre el personaje
principal nos lleve a detenernos en Al
Pacino en Esencia de mujer, donde
el actor neoyorkino interpretaba a un militar ciego y su trabajo le supuso un Oscar
al mejor actor protagonista. En el caso de Cita
a ciegas con la vida, Rothermund
va más allá, pues consigue que Saliya se las ingenie para que además su
minusvalía no se le note.
Estamos, pues, frente a
una agradable película -ha cosechado
medio millón de espectadores en su país- que certifica el buen estado de salud del cine alemán y del mundo de los valores, la
familia, los buenos amigos, el esfuerzo y
la integración en la sociedad y en el trabajo, como mensaje de fondo,
necesario y pertinente.
Cartel promocional de la pieza teatral Don Juan Tenorio, que ejecutará el grupo 'Ateneo de Pozuelo'.
Un
retal de historia
En
lo alto de una colina existe un lugar que mira al infinito, rodeado de montañas
y de un paisaje que impresiona y conmueve: una antigua mina de finales del siglo XIX, con varias edificaciones
adyacentes que se han conservado a
través del tiempo; son casas que fueron viviendas de mineros, almacén y
fragua.
Programa de mano del drama Don Juan Tenorio, a cargo del grupo de teatro 'Ateneo de Pozuelo'.
El Festival de Teatro y Música de ‘La Antigua Mina’
se ha convertido en uno de los enclaves
más sugerentes del verano nacional para disfrutar de un amplio programa de
obras clásicas. De la mano de un soñador como José María Ontoria, director del Festival, este espacio situado en
la galería del Puerto de la Cruz Verde se ha convertido en un lugar de referencia teatral en los
veranos de la comarca. Hoy, la antigua
casa del guarda sirve como camerino,
y lo que fue la sala de máquinas se
ha convertido en el escenario principal,
realizado de majestuosa piedra.
Panorámica del teatro durante una de las representaciones.
Lugar: Teatro ‘La
Antigua Mina’, Zarzalejo, Madrid.
Cartel promocional de la comedia musical No hay peor sordo..., apoyada sobre un texto de Tirso de Molina, que interpreta 'CB Teatro'.
Pues bien, al
día siguiente, viernes 30, la
compañía estrenará en la Casa de la
Cultura Carmen Conde, en Majadahonda y a las 20 horas, la comedia musicalNo hay peor sordo..., inspirada en el
texto de Tirso De Molina. Del espacio musical
responde Gonzalo García y de la versión, el vestuario y la dirección Hitos Hurtado.
En esta ocasión serán ocho los actores implicados en el desarrollo
de esta habitual comedia de enredo,
que a menudo se complica a causa del amor y los celos.
El elenco de actores de la obra No hay peor sordo..., posa tras un ensayo general.
Una obra de teatro imperdible interpretada en verso. ¡Espero veros allí, palomiteros!
La joven,
aunque ya experimentada, compañía teatral ‘CB Teatro’, pondrá de nuevo en escena Tres escenas de terror y miseria en el
primer franquismo, del dramaturgo valenciano y Premio Nacional de Teatro, José Sanchís Sinisterra.
El próximo domingo, 25 de junio, el lujoso Parque de El
Capricho, en Madrid, acogerá -a las 11.00 y a las 11.30-
a otros tres personajes de la Historia de España, que servirán para
recrear momentos imprescindibles de nuestro pasado reciente, como
ya hemos indicado desde este mismo espacio.
Una de las hermosísimas panorámicas del jardín de El Capricho.
Dos reconocidos actores, Paula
Carrizo y José
Luis Paneroserán
quienes desarrollen los papeles principales.
José Luis Panero y Paula Carrizo interpretan la comedia para niños El rey del mundo lirundo.
La mismísima Duquesa de Osuna te contará algunos de los secretos del palacio, el general José Miaja en persona te
narrará los terribles momentos vividos en la Posición Jaca durante la
Guerra Civil Española y por último el coronelSegismundo Casado te explicará
la caída de Madrid al finalizar la guerra. No dejes pasar esta oportunidad de
vivir en primera persona la Historia de este precioso emplazamiento.
La actividad se realizará gracias
a Rutas con Historia, empresa
especializada en estas lides que con tanto acierto se maneja en el desarrollo
de las visitas teatralizadas.
¡Seguiremos informando!
Recientemente ha estado en Madrid el joven director y guionista de cine
francés, Thomas Kruithof, con motivo
de la presentación de su filme Testigo, excelente
opera prima protagonizada por el
laureado actor galo François Cluzet,
que hoy se estrena en cines de toda España de la mano de Surtsey Films. Ofrecemos a
los lectores de este blog la entrevista que ha concedido en exclusiva a Palomitas de
Maíz.
El director y guionista de cine francés Thomas Kruithof debuta a lo grande en el largometraje con el atractivo e intenso drama de suspense Testigo, protagonizado por el actor galo François Cluzet.
¿Cómo nace el filme?
La
idea de partida fue hacer un película de suspense sobre un héroe que trabaja en
una organización secreta. Y en esa organización secreta él es último eslabón. Además, esas organizaciones se caracterizan
por que los que trabajan en ellas no
saben más que lo que les corresponde. Así las cosas, me parecía interesante
que a través de nuestro héroe se fuese descubriendo el funcionamiento del
sistema. Y a su vez, que él sea
conocedor de todo lo que sucede a su alrededor: de qué tipo de organización
se trata, en qué está metido y dónde tiene los pies.
¿Por qué una película de espionaje para su
debut en el cine?
No me
pregunté qué tipo de película quería hacer. Fue después de haber gestado esa
idea cuando me convertí en realizador. Eso sí, siempre me han gustado este mundo donde abundan los libros de Jean
Bacquerie, los thriller políticos, un
mundo lleno de mentiras... Es decir, a mí me
ofrecía un abanico dramático muy interesante sobre el estado del mundo
actual y muy válido para rodar esta historia.
¿Cómo convenció a François Cluzet, el protagonista,
para que trabajase en su película ?
Bueno,
le envidio, me gustó. Nos vimos poco tiempo después. Y yo creo que la película, el género, le gustaba, le interesaba. También
sentía que a él le apetecía trabajar con los otros actores de la cinta. No
tengo ninguna receta especial para él, para intentar convencer a un tipo como François Cluzet. Es un hombre que sigue
suscitándome curiosidad gracias a su espíritu aventurero. Y ahí está.
El actor protagonista François Cluzet, en un momento decisivo del filme.
¿Cómo fue el proceso de creación del
personaje principal?
Es
difícil distinguir entre el personaje (Duval) del resto de la película. El
personaje y la película caminan en la misma dirección y se definen mutuamente. En el caso del protagonista tiene esa especie
de maldición con el trabajo, lo necesita, y lo rechaza al principio. Pero
después cambia de opinión, prefiere seguir ciertas rutinas que, aunque le
limitan mucho, también le reconfortan. Yo quería que el personaje creciera a partir
del dolor, trabajar con él hasta construirlo
de esa manera. Y de ir cuestionando su vida, de ir afrontando esa lucha interna
que mantiene dentro de sí...
Otro momento decisivo en la historia.
¿Por qué se ha interesado tanto en los
primeros planos de los personajes y en los planos detalle?
A
menudo empleo esos primeros planos
porque hay gestos que comunican mucho más que las palabras. Donde las
intenciones se ven más a través, o detrás, de las mentiras o de las manipulaciones.
Esas miradas son signos, son señales por encima de las intenciones reales. Y cuando hay enfrentamientos cara a cara, esa
intensificación de los primeros planos la utilizo para acentuar más la idea
de que hay otro lenguaje después de las palabras. Eso en cuanto a las personas.
Y en cuanto a los detalles, me
gustan los primeros planos, por ejemplo, en la máquina de escribir, como si
fueran metáforas. Es decir, el héroe de la jornada tiene que trabajar con esas máquinas, que son objetos muy anodinos,
pero en la cadena de la evolución, dentro de la historia, ofrecen una carga dramática muy importante, incluso
hasta a veces resulta violenta. Y eso en esta película es muy importante.
¿Hasta qué punto un hombre puede reinventarse
a sí mismo? ¿Es necesario colocarlo en situaciones límite?
Es un
poco el recorrido por el que atraviesa el personaje. Primero, esa reinvención le permite romper esos
límites que él al principio se había puesto -y que le habían impuesto- y
después eso a su vez le permite
trascender hasta reconectar con una fuerza interior que igual él no sabía
que tenía.
Espléndido duelo de titanes.
¿Cómo elaboró la estructura del filme y el
guión?
Tenía
ganas de hacer una película con ritmo in
crescendo. Que se subrayase bien la fase donde se cuestiona todo hasta tal
punto que el ritmo y la violencia que desprende el drama se acelerase tanto que
fuera imposible detener la historia de modo natural. Quería rodar una aventura en la que el espectador tuviese forzosamente
que implicarse e ir juntando los elementos como el personaje principal. No
quería cosas demasiado evidentes, quería que el espectador trabajase a medida
que la historia va resolviendo conflictos.
¿Cómo trabajó la idea del mal moral?
Creo
que es más bien una cuestión de
implicarse o no implicarse. Se trata de las preguntas que Duval se niega a
hacer. Este hombre siente que en esa organización hay algo extraño, algo que no
va bien pero incluso antes de poder
actuar sabe que no puede continuar y entonces... ya es demasiado tarde. Desde
ese instante ya no tiene tiempo para plantearse dilemas morales.
¿Por qué el espectador debe ir a ver esta
película?
Creo
que va a pasar hora y media cautivado, embarcado en una historia que espero que
le pueda encantar. Y creo que se va a
poder identificar con cuestiones y temas que espectadores como yo nos
hacemos.