sábado, 30 de septiembre de 2017

Entrevista al director de cine español David Arratibel ('Converso'): “Esta es una película sobre conversaciones pendientes”

¡Mis queridos palomiteros!

Cuatro años después de ser filmada llega a las salas de cine españolas el filme documental Converso -del que ya hemos hablado-, dirigido por el joven cineasta navarro David Arratibel. Y con motivo de su estreno, ayer, 29 de septiembre -lea aquí la crítica-, tras un amplio recorrido por festivales, Palomitas de Maíz ha podido conversar con él.

El director de cine navarro, David Arratibel, estrena su segundo trabajo para el cine, Converso, que está disfrutando de un éxito abrumador.

¿Cómo arranca esta película, cómo se fragua todo esto?
Cuando terminé mi primera película, Oírse, con todo el tema de las vivencias religiosas ya con mi familia, mi hermana, mi madre, estaba muy bloqueada la conversación.



¿No podía expresarse abiertamente sobre el tema?
No. Había ahí algo que no funcionaba, pero con mi cuñado sí que hablaba bastante, con Raúl. Y bueno, tras Oírse, Raúl me propuso hacer otra. Me hablaba, sobre todo, de los órganos de iglesia. Y entonces hay un momento en que él me propone hacer algo sobre esos órganos.

¿Qué exactamente?
Hacer una película sobre un órgano que había encontrado en una iglesia anglicana al sur de Londres y que se lo había regalado el párroco. A mí no es un tema que de repente me entusiasme para hacer una película, porque a mí los documentales que me gustan tienen que ver más con las historias personales, con las vivencias que salen de las tripas. Entonces hablar de algo que no fuera conmigo... Pero bueno empiezo a hablar con él, de la religión y ya se ve en la película, que hay un momento en el que con Raúl estamos hablando de órganos de iglesia y la conversación, inconscientemente, se deriva a otro terreno.

David Arratibel y parte de su familia.

¿La película, sin quererlo, ya estaba tomando forma?
Es que llega un momento en que todos somos conscientes de hacia dónde está yendo el tema y tenemos que hablarlo entre todos y decir: “bueno, ¿estamos dispuestos a hablar de esto en una película, algo que no hemos podido hablar entre nosotros y vamos a hablarlo con una cámara delante?”. Y esa es un poco la premisa, empiezo a hablar ya con mi hermano, con mis hermanas, luego con mi madre y ahí se va fraguando todo el contenido.

Y entonces, de algún modo, había una inquietud latente, que ha surgido a partir de esa conversación casual, ¿no?
Sí. Es que para mí esta es una película sobre conversaciones pendientes sobre un tema latente, como dices. Es como ese subterfugio que siempre hay en las familias, ese tema del que no se puede hablar, que se queda un poco como tabú, y es de esos asuntos que no vamos a hablar porque va a generar conflicto. No hablemos de religión, política o de fútbol.  Si es en Nochebuena ya nos cargamos la cena, ¿no? Es lo típico. Entonces era un tema que no abordábamos porque generaba conflicto. Pero al final el tema se ha desanudado.

Otro momento atractivo de Converso.

 ¿La cámara ayudó a construir la historia?
Hay una cosa curiosa en lo que es el dispositivo cinematográfico. Habitualmente genera un rechazo o que te coarte al expresarte. Pero en este caso generó lo contrario, era como que en el momento en el que la cámara empezaba a rodar era el momento de hablar.

¿Y qué se le pasó por la cabeza?
Todo adquirió una trascendencia, no sé si en el sentido religioso, pero lo que estaba claro es que era el momento en el que íbamos a abordar esto. Si tú te animas a hablar de algo y no hay ese dispositivo cinematográfico que va a registrar ese momento puedes llevar la conversación por otro lado, irte, volver... Pero ya estábamos dispuestos a hablar de lo que nos había pasado a todos, ¿no? Ya no había marcha atrás. Para mí ese momento de la filmación fue muy importante.

¿Usted aún sigue, digamos, sostenido en su agnosticismo o esta película le ha hecho tambalearse hacia un lado distinto?
Mira, yo en toda la película no tuve en ningún momento dudas de mi agnosticismo. Porque creo que se pueden tener dudas de fe y agnosticismo.

¿Podría explicarse?
A mí me parece que la duda es sana a inherente al pensamiento. Y en toda la película no las tuve excepto, hasta que en un momento, con Raúl -yo soy muy racional también- quise meter un plano de 17 minutos donde él explica por qué llega a la convicción de que Dios existe. Explica, sobre un documental sobre experiencias cercanas a la muerte, el tema de la autenticidad de los evangelios en cuanto a fuentes literarias y entonces llega a la convicción, desde la cuántica, desde el órgano del universo. Ahí hubo un momento en el que de repente tuve como una especie de instante fugaz de zozobra, pero no ha calado.

Uno de los momentos más frescos de Converso.

¿Y se ha repetido otro momento así?
Sí... En las últimas semanas, un amigo mío muy querido de la infancia tiene cáncer y no sabemos cómo va a acabar. Él es creyente y el otro día estuvimos en la orilla de un río hablando tres amigos, dos agnósticos y él. Hablando sobre la vida, la muerte, y todo y sí, me tocó mucho el momento, incluso más que en la película.

¿Y ha podido compartir la experiencia?
Sí, lo hablaba con mi pareja y le decía que me ha ‘tocado’ en el punto ese de la trascendencia, de la vida, de la muerte. Yo he pensado muy poco en la muerte, ni de niño, ni de adolescente. No he sido de esos niños que tienda a hacer grandes preguntas... Yo preguntaría lo que había para cenar pero no adónde se ha ido el abuelito. No tengo la conciencia de haber tenido ese mundo, así como de sensaciones.

¿Hubo algo concreto que le haya movido durante el rodaje?
Sí, lo hay y además está en el tráiler. En la película entera yo no sé lo que estoy haciendo, estoy hablando con mi cuñado de órganos, luego empiezo a hablar sobre religión, sus vivencias... Pero de hecho, se nota que al principio de la película yo tengo una posición inquisidora con ellos: “¿y qué tuviste que ver tú ahí?”, le digo a Raúl, que parece que le voy a agarrar del pescuezo cuando se lo pregunto. Mi posición es frontal. Y hay otro momento en el que mi hermana me dice eso de que a mí esta película me ha servido mucho porque de una puta vez hemos podido hablar tú y yo, que no querías hablar porque te daba mal rollo, y esto ha sido muy importante para mí.

Se sintió interpelado por su propia historia...
Así es. Quien me desarma es la propia película, que directamente me interroga. Es decir, estoy interrogándoles yo de una manera inquisidora y de repente la película me interroga: ¿Por qué no has querido hablar con tu hermana, que tanto la quieres, sobre algo que es tan importante para ella?, ¿por qué has tenido tanto prejuicio y tanto rechazo a lo que estaba viviendo ella como para no hablarla durante seis años y después hacerlo desde el cariño y el amor y decir: “oye, qué está pasando contigo, qué es lo que te conmueve, qué te ha hecho sentir esto?”. Y desde el amor acercarme ahí a compartirlo, a entenderlo, no necesariamente a compartirlo de abrazar la fe, pero a compartirlo desde el cariño que le tengo, ¿no? Y eso es lo que a mí más me interroga de la película y esa es la clave de la película. En resumen: tú empiezas haciendo la película interrogando a los de enfrente pero al final te acaban interrogando a ti como autor.

¿Por qué cree que es tan importante la familia?
Es complicado. Creo que de la familia sale lo mejor y lo peor de nosotros. De todas las vivencias de la familia, de querer hacerte tu hueco, de que te quieran, de querer... Todo lo que es el inconsciente de las personas surge de allí y se genera una vivencia nueva. Claro, la familia es el refugio: cuando no te queda nada tienes a la familia, y luego en la película se ve que nuestra familia es una familia complicada.

¿Hay motivo?
Un divorcio de mis padres, con una vivencia muy traumática, mucho conflicto entre ellos y los hermanos estábamos en medio en un fuego cruzado muy complicado. Mi hermana dice: “tú y yo hemos sufrido mucho juntos”. Y nuestra relación no podía contaminarse sólo porque ella tuviera una vivencia religiosa y yo no. Ha sido súper sanadora la película en ese sentido con mi hermana pequeña, la mayor... Con Raúl teníamos una relación bonita y la seguimos teniendo...

Cartel del laureado filme documental Converso.

José Luis Panero

viernes, 1 de septiembre de 2017

‘Un tango más’: lúcido documental de German Kral sobre la famosa pareja de baile María Nieves y Juan Carlos Copes

¡Mis queridos palomiteros!

Cartel promocional del documental Un tango más

Dos años después de su estreno mundial en el 40 Toronto International Film Festival, hoy, 1 de septiembre, llega a las salas de cine españolas -de la mano de la distribuidora Surtsey Films-, Un tango más -de cuya producción ejecutiva se ha encargado el director de cine estadounidense de 72 años Wim Wendersdocumental producido entre Argentina, Alemania e Italia, y escrito y dirigido por el bonaerense  de 49 años, German Kral (El último aplauso, 2009).


Un tango más cuenta la historia de los famosos bailarines de tango argentinos, María Nieves Rego y Juan Carlos Copes, que se conocieron cuando eran adolescentes y que bailaron juntos durante casi cincuenta años hasta que una situación dolorosa los separó. 

La famosa pareja de tango María Nieves y Juan Carlos Copes

El filme está narrado desde tres puntos de vista distintos: por un lado tenemos la recreación ficcional de la historia de esa pareja, con actores y bailarines jóvenes, una recreación de época impecable, y la fundamental y excelente fotografía del argentino de 79 años Félix Monti. Esta parte incluye muchas coreografías creadas especialmente para la película por Pablo Verón, entre otros. En ocasiones, la coreografía responde a la evolución dramática de la historia. Por otro lado nos encontramos con escenas documentales de las performances históricas de ambos bailarines. Y, por último (y más importante), las entrevistas a los protagonistas, hoy octogenarios. 

Fotograma del filme documental Un tango más

De este modo, Kral -que se toma la licencia de montar un cuadro en versión tanguera de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952)- se distancia del típico documental o docuficción para construir una historia híbrida que mezcla ficción y realidad donde, como en los melodramas, María Nieves atravesará un derrotero de penurias e injusticias que la terminarán convirtiendo en heroína. Y, por otro lado, Juan Carlos también expondrá su versión de los hechos. Pero no enfrentándolos a los de ella, sino que ofrece su punto de vista sobre la misma situación. 

Otro bello fotograma del ingenioso documental Un tango más

Por un lado, puro romanticismo de lo femenino; por el otro, orgullo y pura raza. Dos personajes increíbles y una película que sabe respetarlos, escucharlos sin opinar y dejar planteada la postura de cada uno. Tango en carne viva.

José Luis Panero

viernes, 25 de agosto de 2017

Ya está aquí “Converso”, una película sobre la fe que encanta a ateos y creyentes

¡Mis queridos palomiteros!


De un tiempo a esta parte el género documental ha ido ganando en adeptos, si bien es cierto que es un tipo de cine que, por incomprendido complejo histórico, no ha tenido tanta repercusión en los cines en los tiempos actuales, al menos hasta el año 2010.
No quiero decir que hasta esta fecha el género, valga la redundancia, haya caído en el olvido, ni mucho menos. Es más, los grandes modelos cinematográficos -y el abrumador éxito conseguido por los veteranos documentalistas como Jaime Chávarri, Helena Taberna o Silvia Munt, por ejemplo-, a partir de los cuales se ha ido tejiendo un modo muy concreto y dinámico de hacer cine, trataban documentales de creación que sientan las bases de la buena cosecha fílmica que se prodiga hoy día.


Volvamos al punto de partida. ¿Qué ocurrió ese año de 2010? Pues que el polifórmico Juan Manuel Cotelo estrenaba en salas de cine de toda España La última cima, el primer trabajo documental que habla sin tapujos del hacer y sentir de los curas como nunca antes se había ofrecido al público.
Y resultaba gratificante comprobar después los testimonios de agradecimiento del respetable por darle a conocer un mundo que hasta entonces le era desconocido. La revolución de la fe se puso en marcha.

Fotograma del documental 'Converso'

Ese mismo año se estrenó otro trabajo documental, dirigido por el francés Pierre Barnérias, Érase una fe, en el que se nota que no hay unos profesionales rodados -si se me concede el juego de palabras- del cine detrás, pero donde la falta de conocimientos técnicos y artísticos se suple con la fuerza de lo narrado.
El filme cuenta una historia insólita, la de dos jóvenes que quieren dar sentido a su vida y en concreto a su fe cristiana, a través de la presencia de la Iglesia en otros lugares del mundo.
Ya en 2013 se estrenaba en España -era el primer país de proyección- el vibrante y emocionante largometraje-documental¿De qué va la vida?, escrito y dirigido por los realizadores argentinos Ángel González y Hugo Burgos, que salieron a la calle a preguntar algo tan sencillo como eso, lo cual pasaba por hurgar en la fe de la condición humana.

Otro interesante fotograma del documental de David Arratibel, 'Converso'

Y ahora, en 2017, llega otro especialísimo y enriquecedor trabajo documental español, Converso, dirigido por el navarro David Arratibel que, para empezar, ha obtenido la Biznaga de Plata al Mejor Director en la Sección Oficial de Documentales del pasado Festival de Málaga, así como el Premio del Público en el Festival Internacional de Documentales Punto de Vista de Navarra 2017.
Arratibel es un cineasta que se confiesa agnóstico. Pero en los últimos años su familia ha vivido una transformación radical: todos sus integrantes se han ido convirtiendo al catolicismo, uno tras otro.
Tras varios años sin sacar el tema, confuso y algo irritado, Arratibel por fin se decide a preguntar todo lo que nunca comprendió. A tener todas esas conversaciones pendientes con su familia que tanto le duelen. ¿Su instrumento?: la cámara de cine.
¿Su fruto? este documental que llegará a las salas de cine españolas el próximo 29 de septiembre.
Converso es un intento por comprender este proceso de transformación religiosa y existencial. Un ejercicio lleno de honestidad que quiere explorar en los intrincados caminos de la fe y, al mismo tiempo, resolver viejos conflictos familiares.
El título hace referencia tanto a la primera persona del presente de indicativo del verbo conversar, como a aquellas personas que abrazan una religión diferente de la que tenían. Una película sobre el Espíritu Santo y las conversaciones pendientes.
Como ven, estamos ante lo mejorcito del género. No se despeguen de la pantalla: desde este mismo espacio se publicará en breve la entrevista al director y la crítica de la película. Vayan abriendo boca: http://www.conversolapelicula.com
José Luis Panero

‘¿Qué es el cine?’ La editorial Rialp relanza la teoría cinematográfica del crítico francés André Bazin

¡Mis queridos palomiteros!


La reedición de esta importantísima obra de la teoría cinematográfica (ya es la 12ª, cuenta con 400 páginas y lleva editándose sin descanso desde 1975) es una prueba del creciente interés que tienen los ensayos del crítico de cine francés André Bazin para los amantes del cine. 

En ¿Qué es el cine? se plasma el sentir de un hombre que vibró con el mundo de las imágenes y que dedicó su corta vida a hacerlo más inteligible y apreciado. Y no lo hizo desde una cátedra, sino desde la más pura praxis: la del espectador incansable de películas.

El crítico de cine francés, André Bazin

Bazin escribió este libro apoyándose, sobre todo, en algunos de sus innumerables artículos de prensa. Su contenido constituye un poderoso fluir de ideas, que plantean al lector una reflexión sobre el cine y el amor a este arte.

André Bazin nació en 1918 y falleció en 1958. Muy pronto se orientó hacia la crítica cinematográfica por la vía del periodismo, llevando a cabo una intensa e importante labor en publicaciones y medios como Le parisien liberéRevue de cinémaEsprit y Radio-cinémaEn 1951 fundó, con otros especialistasCahiers du Cinéma, que se convirtió en el principal medio para difundir sus ideas. Bazin no fue el creador de un sistema estético, ni –en rigor– un teórico del cine, sino un descubridor, un sembrador de inquietudes.

José Luis Panero

miércoles, 26 de julio de 2017

Entrevista a la directora de cine francesa Blandine Lenoir (‘50 primaveras’): “Mi experiencia a menudo es un enfrentamiento con el machismo”

¡Mis queridos palomiteros!

Recientemente ha estado en Madrid la joven directora, actriz y guionista de cine francés, Blandine Lenoir. Debutó como actriz en el cortometraje de Gaspard Noé Carne. Posteriormente combinó su carrera como intérprete con la dirección de películas. Hasta la fecha ha dirigido ocho cortos. Y ahora nos ponemos al habla con ella, con motivo del estreno de su segundo largometraje, 50 primaveras, que es una excelente comedia protagonizada por la afamada actriz gala Agnès Jaoui -sobre los síntomas de la menopausia-, que el próximo viernes, 28 de julio, se estrena en cines de toda España de la mano de Surtsey Films. Ofrecemos a los lectores de este blog la entrevista que ha concedido en exclusiva a Palomitas de Maíz.

La directora de cine francés, Blandine Lenoir, afronta el asunto de la menopausia en 50 primaveras con inteligencia, respeto y en clave de comedia.

¿Cómo nace esta película?

A partir de cierta frustración como espectadora, porque las mujeres que veía en el cine no correspondían para nada con las mujeres que yo veo a mi alrededor.


¿Y cuál fue su propuesta?

Hacer una película con una heroína anclada en lo que veía en lo cotidiano. También quería hacer una película que diese ganas a las mujeres de envejecer, sin temor, porque tenemos miedo de envejecer, ya que las mujeres maduras no existen en el cine. Tengo 43 años, y no veo a menudo buenos papeles para mujeres de mi edad o mayores que yo.

Quería colocar a las mujeres, en general, en el verdadero lugar que ocupan en la sociedad; no son figurantes. Son guapas, divertidas, solidarias, no son simplemente cuerpos para ser deseados.

¿Por qué cree que la imagen que la sociedad tiene de la mujer madura está desenfocada?

Durante mucho tiempo, las películas han sido hechas sólo por hombres. El cine adoptó la costumbre de echar una mirada masculina sobre las mujeres. Entonces, a menudo en el cine las mujeres no han sido más que objetos de deseo que el héroe desea conseguir. Las cosas están cambiando, lentamente, pero cambian. 

Simpático duelo interpretativo de 50 primaveras.

¿Por qué quería recrear el mundo de la mujer a todos los niveles y dejar en un plano inferior al varón?

Hago como mis compañeros de trabajo masculinos: filman a hombres, y dan pequeños papeles a las mujeres. Hago lo mismo, exactamente lo mismo. Pero esta pregunta, no creo que se haga a los hombres, ¿verdad?   

Momento tierno de la historia.

El contraste entre las dosis de humor y drama están muy logrados. ¿Cómo trabajó esta parte del guión?

Busco, en cada situación, lo que puede ser divertido. Si no hay nada divertido, entonces hay que buscarlo en el personaje, y entonces busco en mis actores el payaso que llevan dentro. Después, si eso me hace reír, digo que puede hacer reír a los demás. En el guión, las secuencias divertidas se alternaban con las secuencias más conmovedoras. En el montaje, trabajo en ese sentido, cortando, a veces –desgraciadamente– una decena de secuencias que no encontraban su lugar. Quería pasar de una emoción a otra sin interrupción, pero sin brutalidad, y eso es lo más difícil. 

Momentos simpáticos al mejor estilo de Ken Loach o León de Aranoa.

¿Cuáles son las películas o los directores que más le han marcado? ¿Qué es lo más importante de esas películas o directores para usted?

Nadie en especial. Pido a una película que me dé emociones, nada más. Quiero reír, o llorar, o tener miedo, o que me conmueva. Si no se produce nada de eso, incluso si las imágenes son maravillosas, esa película no me puede gustar. Pero generalmente, me gustan las películas en las que los actores y las actrices  resaltan. Me gusta cuando un director, o una directora, me lleva hacia un universo singular.  

Mujeres al poder en 50 primaveras.
  
¿Cree que al cine de cualquier país le faltan mujeres que sean directoras de cine? ¿Es una demanda universal? Cada vez el número de directoras es mayor...

Por supuesto, el mundo no puede ser contado por sólo por uno de los dos sexos. Sería absurdo. En EEUU, hay tan sólo un 2% de realizadoras. En Francia hay un 17%; ya es algo, pero no deja de ser poco. El mundo está cambiando, pero no hay que ser impacientes… es largo, y resulta difícil sacudir realmente las cosas.

¿Ese compromiso de lucha social por defender los derechos de las mujeres arranca de una experiencia personal?

Me obsesionan los tres pilares de la república francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Soy mujer, me interesan especialmente los derechos de las mujeres y he tenido que afrontar las dificultades con las que tiene que lidiar mi sexo.

¿Podría ser más precisa?

Creo que mucho(a)s cineastas parten de experiencias personales a la hora de escribir sus películas; yo tengo una experiencia femenina, que es la que puedo contar. Una experiencia femenina que a menudo es un enfrentamiento con el machismo, con la sociedad patriarcal en general, pero que también es un conocimiento de la gran solidaridad entre mujeres, una gran ternura en las relaciones humanas. Puedo contar todo eso porque lo conozco bien. 

Pero también me revuelve la situación de los inmigrantes de todos los países que llegan en condiciones terribles y que no son muy bien acogidos en nuestros países. La desigualdad me parece la gran lucha que hay que llevar en nuestro mundo, la desigualdad entre hombres y mujeres, entre blancos y negros, entre ricos y pobres, etc…  

Que no decaigan las risas por nada.

José Luis Panero

viernes, 14 de julio de 2017

‘Cita a ciegas con la vida’: La comedia de Marc Rothermund insiste en que las fronteras las impones tú

¡Mis queridos palomiteros!

Hoy, viernes 14 de julio, se estrena en todas las salas de cine españolas Cita a ciegas con la vida, inspiradora comedia romántica alemana, que llega a nuestras pantallas de la mano de la distribuidora Flins & Piniculas.


Resulta insólito por su planteamiento, pero la cinta, basada en una historia real, cuenta la hazaña de Saliya Kahawatte, un joven adolescente que, a pesar de perder la vista, no renuncia a sus sueños. Saliya, interpretado con solvencia por Kostja Ullmann (Single by Contract) y que conectará con el espectador de inmediato, quiere trabajar en un hotel cinco estrellas. Para conseguirlo, no dice que no ve y consigue un puesto de aprendiz en un establecimiento de lujo. Gracias al apoyo de su mejor amigo Max (Jacob Matschenz), el protagonista supera los numerosos obstáculos con los que se topa, sin revelar nunca que ha perdido la vista. Sin embargo, todo se desbarata cuando Saliya se enamora de Laura (Anna Maria Mühe).


Acierta el director alemán de 48 años, Marc Rothermund -candidato al Oscar por el conmovedor drama Sophie Scholl sobre el movimiento de la Rosa Blanca- con esta emotiva comedia, que afronta sin tapujos el caso de la ceguera en clave positiva. Y digo que acierta, no porque proponga un estudio sobre las consecuencias del invidente, sino, al contrario, por llevar a buen puerto una propuesta sobre el tema donde lo que queda al margen son las imposiciones o los prejuicios, a veces demasiado asentados en la sociedad.


Por ello, Marc Rothermund, siendo consciente de esa problemática, da un paso más y prefiere que la comedia circule por otros canales, con el gran hándicap de no caer ni en la comedieta fácil, en la irreverencia, la ñoñería o la frivolidad.


De este modo, nos hallamos ante un filme valioso y arriesgado porque le confiere verosimilitud y entretenimiento de principio a fin. Es natural, en estos casos, que la primera o más directa comparación que pueda hacerse sobre el personaje principal nos lleve a detenernos en Al Pacino en Esencia de mujer, donde el actor neoyorkino interpretaba a un militar ciego y su trabajo le supuso un Oscar al mejor actor protagonista. En el caso de Cita a ciegas con la vida, Rothermund va más allá, pues consigue que Saliya se las ingenie para que además su minusvalía no se le note.


Estamos, pues, frente a una agradable película -ha cosechado medio millón de espectadores en su país- que certifica el buen estado de salud del cine alemán y del mundo de los valores, la familia, los buenos amigos, el esfuerzo y la integración en la sociedad y en el trabajo, como mensaje de fondo, necesario y pertinente.

José Luis Panero
https://www.facebook.com/palomitero/

lunes, 3 de julio de 2017

‘Don Juan Tenorio’ (‘Ateneo de Pozuelo’) al IX Festival de Teatro y Música ‘La Antigua Mina’ el 9 de julio en Zarzalejo

¡Mis queridos palomiteros!

El galardonado grupo teatralAteneo de Pozuelo‘ -del que ya hemos informado con frecuencia desde estas líneas- pondrá en escena el popularísimo libreto en verso del dramaturgo romántico José Zorilla, Don Juan Tenorio -texto religioso y fantástico escrito en 1844-, en el contexto del IX Festival de Teatro y Música ‘La Antigua Mina’, ubicado en el Puerto de la Cruz Verde, en Zarzalejo, en un marco incomparable.

Cartel promocional de la pieza teatral Don Juan Tenorio, que ejecutará el grupo 'Ateneo de Pozuelo'.

Un retal de historia

En lo alto de una colina existe un lugar que mira al infinito, rodeado de montañas y de un paisaje que impresiona y conmueve: una antigua mina de finales del siglo XIX, con varias edificaciones adyacentes que se han conservado a través del tiempo; son casas que fueron viviendas de mineros, almacén y fragua.

Programa de mano del drama Don Juan Tenorio, a cargo del grupo de teatro 'Ateneo de Pozuelo'.

El Festival de Teatro y Música de ‘La Antigua Mina’ se ha convertido en uno de los enclaves más sugerentes del verano nacional para disfrutar de un amplio programa de obras clásicas. De la mano de un soñador como José María Ontoria, director del Festival, este espacio situado en la galería del Puerto de la Cruz Verde se ha convertido en un lugar de referencia teatral en los veranos de la comarca. Hoy, la antigua casa del guarda sirve como camerino, y lo que fue la sala de máquinas se ha convertido en el escenario principal, realizado de majestuosa piedra.

Panorámica del teatro durante una de las representaciones. 

Lugar: Teatro ‘La Antigua Mina’, Zarzalejo, Madrid.
Fecha y Hora:
Domingo, 9 de julio a las 22 horas.
Duración aproximada: 130 minutos.
Destinada a todos los públicos.
Dirige: Euloxio Fernández.


¡No os podéis perder este obrón! ¡Os espero!

José Luis Panero